15 dic. 2018

BUSCANDO MIS ...

...MIS SUEÑOS.
He buscado en mis recuerdos, 
mas, nunca yo he encontrado 
lo que cada día he buscado
y se bien que ha existido, 
o quizás que lo he soñado.

Lo he buscado en las noches, 
mas; las sombras que la esconden, 
de mi lo han ocultado.

Lo he buscado en los caminos, 
mas, sus muchas encrucijadas, 
sus recodos muy cansados 
todo me lo han tapado
para que no lo encontrara.

Lo busqué en las amanecidas
donde dicen, 
que cada mañana se despierta 
la Aurora y un nuevo día 
pero allí tampoco estaba
la claridad me mostraba 
la verdad que se escondía.

Yo he buscados en mis sueños, 
esos sueños en que contigo soñaba 
y jamás los encontré, 
aunque yo bien que lo sé 
que cada noche soñé 
que tú a mi lado estabas.

Soñé contigo en mis sueños 
y yo sé; 
que en mis sueños yo te amé, 
que tus labios yo besé, 
que tu piel yo acaricié, 
que tus cabellos 
con mis dedos los peiné 
y la luz de un nuevo día 
mil veces no encontró 
en tu alcoba o en la mía
disfrutando nuestro amor.

Soñé contigo; 
recorriendo los caminos 
que un día yo caminé 
en busca de mi destino. 
Un destino, que jamás yo encontré. 
Tú aún viniendo conmigo 
nunca a mi lado anduviste 
pues a ningún sitio fuiste
de los muchos que encontré.
Tú solo, tan solo eres,
un sueño que yo soñé.
Un sueño; 
que un día quise soñar
y que quizás yo lo logré.

Soñé contigo en las noches 
cuando solo y errante 
recorría yo las calles 
escondido en las sombras 
de la noche, 
para qué la luna no viese 
que tú de mis rondas eras;
mi querida compañera
y de mis sueños el presente.

Pero la noche celosa borraba
de mis sueños tus recuerdos.
Cuando llegaba 
cada mañana la aurora, 
tú ya conmigo no estabas 
las sombras me abandonan
y la luna muy celosa 
al sol ella despertaba 
para que yo no soñara
con la ayuda de las sombras.

Te he buscado,
y aunque sé que has existido 
no te encuentro en mis recuerdos 
ni tampoco en mis sueños 
donde sé que tú has nacido. 

13 dic. 2018

LA NOCHE

LA NOCHE IMPERSONAL.
La noche caía suavemente
sobre el pesado caminar
de las horas,
la noche se hizo muy presente
en aquellas calles 
que se encontraban muy solas.

Las horas pasaban mansamente,
y la noche se imbuía en su sombra,
tan solo una estrella insolente 
miraba con descaro del reloj su esfera.

La brisa de la noche paseaba 
jugando de una esquina a otra
de aquellas calles que se esconden
en el amparo de sus densas sombras.

La ciudad está dormida, está soñando, 
lo que cada uno soñar quiera y pueda, 
la noche caminaba muy despacio 
y un gato huraño y solitario 
rompe aquel silencio maullando.
Maullando a la luna en lo alto
y la luna lo ignora sin mirarlo.

La noche es muy suya, la noche es; 
muy impersonal y ajena 
la noche carece de amigos 
que la acompañen y quieran. 
A la noche casi nadie la espera.
La noche es; muy impersonal y ajena.

9 dic. 2018

A MI BLOG.

TE TENGO ABANDONADO, PERO JAMÁS TE OLVIDO. 
Veo caer las hojas del calendario, 
como caen del olmo en la ribera 
sus hojas en otoño que vuelven 
a vestirlo en primavera.

Y yo, yo sigo sin contestarte 
a la carta aquella que tú, 
que tú, un día me escribieras. 
Y sin hacerlo claramente en ella,
me reprochas y me afeas,
mi tardanza y mi demora
para hacer lo que debiera.

Te tengo abandonado ya lo sé,
pero nunca jamás, 
de los jamases yo te he olvidado.

Lo que ocurre es que no, no sé yo, 
de que ya hablarte, 
de que escribirte 
en esa misiva al contestarte 
si todo lo que tenía que decirte
ya te lo dije, todo, todo;
ya tú lo escuchaste.

No, no te he olvidado, 
no, no te he yo hablado, 
pues yo no sé, de que he hablarte, 
si todo lo que tengo que decir, 
y que contarte, ya te lo dije 
y tú; hace tiempo lo olvidaste.

Te tengo abandonado ya lo sé, 
pero jamás de los jamases olvidado.

Perdona mi tardanza en escribirte, 
perdona mi demora en visitarte.
Pues siempre vas conmigo 
y eres tú, mi mejor amigo, 
mi más fiel confidente 
y el más paciente para mis neuras
escucharme.

23 nov. 2018

CAMINO DEL DUERO.

SAN JUAN Y SAN SATURIO.
Siguen llorando las nubes
por sus rojos lagrimales,
siguen llorando los cielos,
y sus lágrimas divinas, 
empañando mis cristales.

Los olmos de la alameda 
están, perdiendo sus hojas
y muestran a los viandantes 
sus heridas y sus vergüenzas.
En sus retorcidos troncos
llenos de heridas de guerra 
cada uno de ellos muestran
recuerdos de enamorados 
que son cicatrices tiernas,
de amores del pasado 
que ni ellos ya recuerdan.

Una ráfaga descarada 
desprende la última hoja 
y esta cayó en el Duero 
y se convirtió en canoa
de una rana muy curiosa.

Barquichuelas de las ranas
son las hojas de los olmos 
de la frondosa alameda, 
que acompañan al río Duero 
cuando forma su Ballesta.

Se remansa el río Duero
cuando camina despacio
entre San Juan de Duero
y San Saturio en la piedra.

22 nov. 2018

ADIOS

NOSTALGIAS DE LA ESTACIÓN.
Cerré tras de mí la puerta,
la cerré con rabia y fuerza
y tras de mí yo dejé, mi pasado 
encerrado en aquella tristeza
para alimentar la tierra.

Cerré tras de mí la puerta 
y yo lo hice llorando. 
Pues tras la puerta cerrada 
dejé yo en ese mi cuarto, 
todo aquello por lo que yo,
tanto había luchado, 
tanto lo que me había costado
y mis sueños no logrados.

Por la calle solitaria solo,
solo se escuchan mis pasos 
y los ladridos lejanos 
de los perros que guardan 
en el redil el ganado.
En un olivo muy viejo 
con su tronco horadado 
por heridas de los años 
ululaba un solitario cárabo.

La luna, mi vieja amiga 
me venía acompañando
con su cara compungida 
a mí me mira llorando.

Mi pueblo se va alejando, 
entre olivares verdes 
y encinas en el secano 
sus caseríos ocultando.
Mi pueblo está dormido 
cuando me voy alejando, 
mi pueblo,
aún se encuentra soñando.

En la estación solitaria 
que huele a un humo extraño 
yo miro hacia lo lejos 
donde las paralelas se unen
por donde llega el espanto. 
Yo, continúo esperando, 
ese tren viejo, estridente 
que se muestra muy cansado, 
que llega siempre atrasado.
El tren siempre entra bufando.

Llegó el tren bufando 
cual caballo desbocado, 
entró el tren asustando 
a los que le están esperando. 
Entró el tren y parecía cansado.

Mi pueblo se queda atrás 
y al verme marchar, 
él se quedó, 
como una madre llorando.
No se escuchó ni un adiós 
ni el andén se vio,
un pañuelo agitado.

El tren, con su monótono ruido 
se va alejando, alejando.

Pueblo mío, tierra mía 
con vosotros sigo yo,
sigo cada día soñando.