20 nov. 2017

SUEÑOS, SUEÑOS

BUSCANDO RECUERDOS
Sé muy bien que los recuerdos 
te ponen triste 
y que a veces te hacen llorar.

No llores, no se merece llorar
por los recuerdos.
Piensa que es bonito el tenerlos,
uno no es nada si no tiene 
recuerdos que recordar.
Recordar, recuerdos 
de otros tiempos que ya se fueron 
y que nunca volverán.

Pasados tiempos y no por ello;
mejores tiempos.

No llores, no, no se lo merecen
ni tus llantos ni tus duelos.
No se lo merecen 
ni las estrellas del cielo,
ellas están siempre ahí, 
pero no te las dejan ver
el velo de lágrimas y duelo,
que tus ojos están repletos.

Es imposible dejar, 
de buscar los sueños,
es imposible olvidar, 
nuestros recuerdos,
es imposible, no, 
nos somos nosotros dueños,
de estos, nuestros sueños, 
tampoco de los recuerdos.
Sigue buscando, 
y es seguro lograras tú tenerlos.

No llores, ríe, ríe, ríe,
que el reír dulcifica los recuerdos
que, si ríes, te ríes
de tus sueños y recuerdos
que, llorando, llorando 
sólo consigues hacer 
más penosos tus recuerdos.

No, yo no estoy triste,
que estén tristes ellos,
No, yo no lloro; 
que lloren ellos,
yo solo, tan solo vivo,
río, canto, sueño y duermo.

Recuerdo aquellos, 
solo aquellos
los buenos momentos.
No llores ni estés triste,
no se lo merecen ellos.
Y piensa, solo piensa
que son nubes pasajeras
las nubes de tus recuerdos
los que ocultan de tus cielos,
tus estrellas y tus luceros.

SOLILOQUIO

TE EXTRAÑO.
Me dices que de nuevo 
me has encontrado.
Me dices que me buscaste 
y que al fin me has hallado.

Mas; 
¿A quién tú has encontrado? 
A mí, o quizás has vuelto 
tú encontrar aquella imagen 
que, de mí, tú te formaste.

Quizás por eso, por haberme 
tú endiosado 
yo tuve que marcharme 
de tu lado. 
Bien tú lo sabes, 
que yo no te pertenezco. 
Que yo no pertenezco 
ni a ti, ni a nadie.
Tan solo pertenezco a Dios
y al aire.

Yo también tengo recuerdos.
Recuerdo el placer de recorrer 
con mis manos 
cada rincón de tu cuerpo.
Recuerdo respirar el aroma 
de tus sueños.
También recuerdo oírte llamarme 
en sueños.
Yo recuerdo el cálido y suave tacto 
al abrazar tu cuerpo.
Como ves; yo también. 
Yo también guardo recuerdos.

Y recuerdo, cuando 
en las noches del estío 
en el balcón de tus sueños 
yo adormecido
contaba las estrellas del cielo,
del cielo de tu mirada.

Amor mío lo recuerdo; 
Yo recuerdo ¡aquellas! 
estrellas como alumbraban. 
Lucían, cual luceros en noches negras.

Recuerdo, cuando la brisa de la noche 
jugaba con tus cabellos 
y un mechón rebelde 
ocultaba tu rostro bello
de mi mirada.

Como odiaba, Dios mío, 
como lo odiaba. 
Odiaba aquel reloj traicionero 
que implacable marcaba 
la hora para dejarte.
Recuerdo yo amor mío; 
recuerdo, el paso impertérrito,
del tiempo que se acababa.   

Yo sí encuentro amor mío, 
como decirte lo siento, 
pero mi vida no es mía 
y aunque te busco y te encuentro, 
he de renegar de ti, de tu amor, 
de tus abrazos, de tus sueños 
y de tus besos y quizás, 
de tus recuerdos.

Tú me extrañas y yo te siento 
y aunque estés cerca de mí, 
me siento solo y muy lejos, 
solo y muy lejos de ti.
Aún puedo tenerte en sueños
pero yo, tan solo yo pertenezco
a Dios y al viento.

18 nov. 2017

AMORES QUE CON...

...EL TIEMPO PASAN
Hoy he vuelto a recordar
lo que creí ya olvidado,
Hoy he vuelto yo soñar
los sueños que había soñado.

Encontré sin yo buscarlo
lo que hace tiempo perdí
una tarde en un parque 
cuando te vi yo partir.
Caminabas muy ergida
por la alameda adelante
y mis ojos te seguian
esperando; 
que te volvieses, a mirarme.
Mas tú seguiste andando
bajo las sombras 
de los árboles del parque.

Con el paso de los años
logré; 
de tus recuerdos alejarte.
Me olvidé, de tu mirada 
tan dulce, 
que con solo tú mirarme, 
sentia que me abrazabas, 
como no la había hecho nadie.
Dejé de oir tu sonrisa 
que colgada está en el aire.
Mis manos dejaron
de "acariciar" tus cabellos
dorados, como los de un angel.

Con el tiempo yo encontré, 
la fuerza para olvidarte.

Pasaron los años y el tiempo
que todo lo cubre, 
vino arroparme.


Me busqué una nueva mi vida 
donde no hubiese un parque 
para recordarte.
Junto a la persona que solo
sabe darse. 
Que me comprendía que no preguntaba, 
cuando, un denso silencio 
llenaba nuestra morada.

Fui muy feliz y ella, se sintió muy amada.
Un día, sin esperarlo cambio de casa.
La morada eterna, hoy es su morada.

Pasan los días y sigo
añorándola.
Recuerdo con mucho cariño
su voz tan pausada, 
sus dulces caricias 
sus tiernas miradas.
Añoro de ella su presencia
en casa que todo llenaba.
Fue, una buena esposa, 
fue, la madre que un hijo 
siempre deseara.
Se fue para siempre, 
sin romper la calma 
que con su presencia
traía a mi casa.

Hoy te vi caminar 
al cruzar la plaza, 
te he visto tan bella, 
con esa belleza que da 
el pasar del tiempo 
que muy bien te trata.

Y volví a recordar 
lo que ya olvidara. 
Tengo que decirte 
que a mí tus recuerdos.
No, no me dijeron nada. 

15 nov. 2017

PAYASO QUE TRAS TU RISA...

...ESCONDES TUS PENAS Y FRACASOS.
Pobre payaso,
que ríes y te ríes del mundo, 
cuando por dentro estás;
 muy solo y llorando.

Pobre payaso, 
que en cada momento de tu vida
cambias tu llanto por risa
y mientras en tu rostro se dibuja 
una alegre y muy sonora risa,
tu alma en el silencio 
se encuentra llorando.

Payaso, caminando
por el duro camino de la vida 
dejando en cada curva del sendero 
girones de tu vida y del silencio
y en cada paso que tú das dejas;
sobre el polvo gotas de lágrimas
de tu amargo llanto y sufrimiento.

Payaso, con tu cara de risa
o despanto
que tras la burlesca pintura
de tu rostro
esconde tus penas, tus miserias 
tus duelos y tus llantos.

Transformas en risa tu dolor, 
escondes tras tus ropas de payaso 
fracasos y desengaños,
y tus grandes zapatos nunca te permiten 
huir de tu vida y desencantos. 

Tu risa, la pintura de tu cara,
la pajarita que cuelga de tu cara, 
tu chaqueta estridente y tan holgada,
tus calzas tan grandes y desahogadas,
tus zapatos, tus botas alargadas,
son para ti; disfraz de tus penas
las penas que embargan tu alma.

13 nov. 2017

Y DE NUEVO VOLVIÓ...



 ...A LLAMAR A MI VENTANA. (PERO YO NO ESTABA)
Hoy yo escuchaba
desde el silencio que tiene 
mi alcoba
tumbado en mi cama.
Escuchaba la lluvia y el viento 
golpear monótonamente sobre 
mi ventana.
El otoño, poco a poco se aleja
y busca la triste nostalgia que
trae el invierno 
a las solitarias playas.

En mi cama dormía y soñaba
en un duermevela
que trae las mañanas de otoño, 
cuando la noche acaba.

La lluvia cesó, el viento se calma,
traté de dormir y volver a soñar 
el sueño que a mí me gustaba.

Dormía, velaba, pensaba, soñaba...

Oí unos golpes en mi ventana, 
escuche atentó, el viento en calma, 
las lluvias en las nubes 
están encerradas.
Las nubes calladas ya se alejaban.
Oí, que de nuevo llamaban.

Abrí la ventana y allí, 
ella estaba. 
Estaba posada sobre el alfeizar 
de mi ventana.

La miré a los ojos y en ellos yo vi 
las penas guardadas, 
yo vi, en ellos la tristeza 
que en silencio guardan. 
Y en lo más profundo 
de sus claros ojos el perdón 
que claman.

Cerré de golpe la ventana, 
y volví a mi cama 
intenté dormir aunque no soñara.

Recordé; mi velero varado 
en la rada sola y casi olvidada, 
sus velas arriadas y su trapo roto 
desechas sus jarcias, 
el mástil tan corto 
él, que el cielo alcanzaba. 
El mascarón hundido, 
hundido en el agua.

Se escucha el silencio 
que traen las olas
cuando el mar es calma.
No hay marino alguno 
que aún faenara sobre su cubierta 
que recorre el agua,
no se oye habanera alguna 
que emane de secas gargantas 
penas, quejidos, alegrías del alma.

No pienso volver 
a abrir mi ventana 
aunque ella insista,
ni volver a la cala 
donde mi velero duerme 
en su calma.