30 jul. 2018

MIS NIÑAS. "EX AEQUO"

"Ex aequo"

En el jardín de mi casa
un rosal no florecía,
se moría de tristeza,
la pena lo invadía
cada hora, cada minuto
día a día, día a día.
Sus hojas se marchitaban,
de su brillo carecían
y de sus ramas al suelo
sin remisión se caían.
Sus brotes mustios nacían.

Pero un día de primavera
que sutilmente llovía,
las lluvias tenues de mayo
renovaron su alegría.

De aquel rosal del jardín
dos capullitos nacían.
Dos rosas casi perfectas,
dos pedacitos del día.

Son dos niñas tan bonitas.
Suaves cual algodón
bonitas, como ningunas.  
Inocentes, cual dos ángeles.
Perfectas y translúcidas
cómo es la luz de la luna.

Son dos lindas florecillas,
las más bellas y más bonitas
que nunca de un rosal nació.
Son dos rosas inmaculadas,
son las cositas más lindas.
Son las rosas más perfectas
que han visto la luz del día.

El rosal,
recupero su alegría,
su frescor su lozanía.
Ahora en él todo es luz,
todo es verdor y alegría.
La vida en este jardín,
gira en torno a esas niñas.
En el jardín hay sonrisas,
hay luz y suave brisa,
canta el agua en las fuentes
y se escucha en el aire
el llanto y las sonrisas,
de esas niñas.

Se desterró para siempre 
tristezas y melancolías.
Todo lo llenan e invaden,
estas dos preciosas niñas. 
“Ex aequo”. 

17 jun. 2018

VÍA DE LA PLATA. SEVILLA - ALMADÉN

Era aún noche cerrada 
y a pesar de ello,
Triana lucia, el Cachorro abierto,
el Guadalquivir dormía, 
la luna llena parecía reír 
al ver las estrellas
bañarse en el río que hacían hervir.

Santiponce se desperezaba, 
Itálica descansaba tendida en su loma.
Las tierras de pan parecen baldías 
tan tristes y tan solas, solo se mecían
las cañas dormidas que esperan la aurora.

Guillena aún dormita en suave loma, 
Virgen de la Granada su linda patrona, 
ella se encuentra encerrada y sola.

Descanso un momento mientras que la rezo 
y ella le pido que realidad sean 
mis ilusiones y también mis sueños.
De Guillena contemplo sus blancas casas 
y sus monumentos.

Sigo mi camino entre olivares 
nuevos naranjales cargados de frutos 
vastos retamales que esperan su turno
para desbastarles.
Dehesas de encinas viejas con sus cicatrices, 
dehesas con sus herbazales en todos sus valles
donde pastan vacas con sus recentales.

Castilblanco que bien encontrarte, 
descanso un momento y pienso en Cervantes, 
en aquel momento que él quiso encumbrarte.

Sigo mi camino, andando adelante, 
es el negro asfalto mi acompañante.
Después de tres horas de tanto mirarle, 
después de tres horas de hablarle y hablarle, 
yo le digo adiós, adiós e intento olvidarle.

Parque del Berrocal.
Bendito encontrarte, edén del camino, 
oasis y gloria para el caminante.
Camino despacio, te miro, te miro, 
quiero desnudarte y que tu belleza 
mi espíritu impregnase.
Quiero, con toda tu belleza, quedarme, 
quedarme y nunca olvidarte.

Al final del parque, cuando el se acaba 
el Calvario sale para saludarme 
y para exigirme que debo pagarle.
Calvario, yo me enfrento a ti 
con calma y coraje y sin acritud 
pienso dominarte.
Una vez vencido y no derrotado 
el duro Calvario 
Almadén me abre, me abre sus brazos
para recibirme, para abrazarme.

Almadén me recibe, me acoge en su casa 
y en ella mi cuerpo descansa, descansa 
de la caminata.

VÍA DE LA PLATA. ALMADÉN DE LA PLATA - ZAFRA

De Almadén partimos 
con una aurora mojada, 
llovía suavemente y la lluvia 
a la dehesa realzaba.
Las alondras ya cantaban 
en los sembrados al alba, 
el ruiseñor en su nido 
hacía tiempo que ya callara.

El camino en las dehesas 
sube y baja de las lomas 
a los valles.
Los cortijos ya despiertan, 
las vacas mugen, los cerdos gruñen, 
las ovejas balan mirando a las nubes.

Al Real de la Jara entramos, 
con nuestras ropas mojadas 
y un café muy calentito 
nos alegra la jornada.

Decimos adiós a Sevilla, 
la andaluza dama, 
la ufana y bonita,
Sevilla gitana. 
En Badajoz entramos, 
nos recibe Extremadura 
estrechándonos las manos.

La calzada es cómoda y ancha, 
atrás quedaron las dehesas 
con sus paredes muy altas, 
con sus vacas y sus piaras.

Al cruzar el Culebrín 
el camino se eleva 
para entrar en monesterio
dónde la Virgen de Tentudía 
nos espera.

Monesterio, calle larga 
que por la izquierda dejamos 
abandonando tu casa
caminamos muy ufanos.

Entre callejas de piedras 
que encierran la fértil dehesa 
camina, el camino un tramo 
y luego el horizonte se abre
y se abre a los sembrados,
atrás se queda la dehesa 
y al cielo se abre al campo, 
las besanas son eternas, 
y los barbechos muy amplios.
Y al fondo, en lo más alto 
al fondo en el horizonte, 
Fuente de Canto, de canto.
Ciudad donde vio la luz
el gran pintor Zurbarán.
Y antes su casa cruzamos 
antes de Fuente dejar.

Calzadilla de los Barros 
con su iglesia almenada, 
encomienda que lo fue 
de la Orden de Santiago.

Los viñedos y el cereal, 
van ocupando sus campos 
y pasando el arroyo Hondo 
el camino, se va elevando.

Cañadas, cordeles, 
caminos agropecuarios 
se muestran a nuestro paso.
La Puebla de Sancho Pérez 
se hace presente en el llano.

Zafra nos abre sus puertas, 
su parador del Duque de Feria, 
su plaza porticada con su vara, 
Casa del Ajimez, 
iglesia de la Candelaria, 
su ayuntamiento 
y su torre solitaria.
Torre de San Francisco, 
nos dice adiós, adiós 
cuando abandonamos Zafra.

VÍA DE LA PLATA. ZAFRA - MÉRIDA

Frío hace frío, 
y aún el día no se muestra 
el Monte de los Santos tan 
es solo es una sombra.

Santos de Maimona 
en este momento despierta, 
cuando los cuatro entramos 
después de bajar la cuesta 
y sus calles atravesamos 
para pisar, dura tierra.

La Calzada es llana y cómoda, 
camina entre corrales y huertas 
y luego en el baldío hace su entrada 
y aún el camino sueña.

Los olivares y viñedos 
al camino acompañan 
y le acercan muy despacio 
hasta llegar a Villafranca.
El camino cruza vías, 
carretera y autovía, 
la calzada se desvia 
y por un ancho camino 
entra muy solo en la Villa.

La Virgen Coronada 
está presente en su templo. 
Ella es la Reina del contorno.
Ella es su más preciado tesoro.

El camino tras de sí deja 
a Villafranca y se adentra 
entre viñedos, 
con las cepas bien cuidadas, 
a la izquierda Almendralejo 
y al frente Torremejia.

Torremejia a recibirnos sale 
y nos da la bienvenida, 
en el contemplamos 
el palacio de la villa 
que en su fachada tiene 
laudas y estatuas romanas 
con argamasa adheridas.

El camino sigue el trazado 
de la carretera y la autovía 
y se hace duro, monótono y largo 
y a lo lejos alquerías que van
al camino contemplando.

¡Por fin! 
El camino se olvida de la carretera 
y camina por los campos de pan 
con suelo de arena y de piedras
no muy cómodos de andar.

Se nos muestra la Emérita Augusta 
y el Guadiana cercano 
su puente romano con sus 60 ojos 
parece un gusano.

Cruzamos el puente romano, 
la alcazaba mora y la capitolina loba 
nos saludan a los cuatros
antes de entrar en Mérida.

Mérida, su anfiteatro, su arco Trajano, 
su templo romano, su acueducto 
el de los milagros, su, su…

Todo en Mérida es un regalo.

2 jun. 2018

MI HÚMEDO...

...JARDÍN.
Un día húmedo de primavera, 
el sol se despierta bostezando, 
cansado, apático de tanto dormir, 
empuja con calma y con galbana 
a nubes y a brumas que aun
resisten, porque quiere seguir.

La bruma mañanera se retira 
sin prisa y muy cansada dé luchar, 
luchar contra el día y su luz
y deja tras de sí un limpio cielo, 
donde miro y siempre estás tú.

La brisa arrincona a las nubes 
en las cumbres de las altas montañas 
a ellas se aferran y se agarran
porque aún, no se quieren machar.

Un solitario y pequeño gorrioncillo 
en la copa de la fuente de mi jardín, 
juega, bebe y se baña.
Esa fuente nerviosa y sonriente 
que con su canto relaja a la mañana.
La avecilla se baña en el agua 
que a la fuente le gusta derramar.
Él salta, pía y se remoja y pone
su plumaje a secar.

Mi jardín está aún en sombras, 
impaciente espera que le llegue 
del sol su calor, su luz, su claridad. 
que sus rayos escalen ese muro 
que lo aparta y lo encierra 
y que las sombras se tengan 
que marchar.

Un rayo juguetón y entrometido, 
la alta valla el solo escaló
y cambio las sombras por las risas 
y un paisaje radiante de luz, 
de aromas y colores se creó.

La rosa blanca y más hermosa
de mi más cuidado rosal.
Es la rosa más linda, 
más fragante y más ufana 
que jamás he sabido crear.
Se muestra alegre y muy lozana 
por la acción del roció y la húmeda. 
Los rayos del sol su belleza, 
como nadie, supieron realzar.

La mañana ya cabalga a la grupa 
de los rayos del sol que pastorean
a las nubes que se quieren aferrar 
a las cumbres de las altas montañas.
Las nubes no se quieren marchar.

El gorrión dejo muy sola a la fuente 
que canta siempre una misma canción, 
se quedó con sus aguas transparentes 
bañadas por los rayos del sol.

Mi jardín está radiante, 
la lluvia le dio su belleza y su verdor
el sol le prestó su luz y su calor
y él sus colores; a todos nos mostró.

Cuando el sol se marche por la tarde 
las sombras ocuparan de nuevo mi jardín,
mi fuente seguirá cantado su canción, 
y yo, añorando al sol.