7 ene. 2010

CRITICO AL MODERNO XACOBEO.

DÓNDE ESTÁ ESE CAMINO, QUE YO AHORA NO ENCUENTRO.
Dónde están esos Caminos
que yo aún los recuerdos
en lo que yo caminaba
junto a otros romeros.
Dónde están esos Caminos
que ahora no los encuentros.

Los medios nos lo repiten,
cada día, a cada instante;
-Este año es; es año de jubileo.
-Es un año Jacobeo.
Lo venden cual aventura,
de cómo vivir un sueño,
de unas buenas “vacaciones”,
y el Camino no es eso.


Sol y lluvia, frío y viento.
Calor que madura trigos
en los páramos traicioneros,
fríos que hielan alientos
en los montes de León
y los montes del Cebreiro.
Lluvias que calan los huesos
en Navarra y en Galicia
caminando en sus senderos
Páramos interminables en
Palencia encontraremos...

Pero sobre todo es; el Camino;
es oración y también recogimiento
es un caminar tranquilo,
un andar firme y sereno,
donde no se cuenta el tiempo.
Es un compartirlo todo,
en el Camino no hay
nada tuyo, ni nada nuestro.
El Camino es; un caminar
con el corazón henchido
por la emoción y los rezos
y la vista siempre al frente
y en los labios unos rezos,
y los pies muy doloridos
y todo se lleva puesto.

Oración en cada esquina,
en cada cruce un crucero,
en cada alto una ermita,
una iglesia en cada pueblo,
en cada río hay puente
por donde cruza el romero,
en los valles, monasterios
y las conchas peregrinas
con las flechas amarillas
el Camino van siguiendo.

Y cuando llegas a Santiago,
tienes miedo. Mucho miedo.
Miedo de terminar tu Camino.
Miedo, miedo; mucho miedo
de no saber lo que hacer
al salir tú, del sendero
y volver de nuevo a casa
y sentirte prisionero
de un mundo consumista,
insolidario, insincero...
El peregrino que es;
al acabar siente miedo.


Un crucero que ahora sirve
para dejar los recuerdos.
Una ermita casi olvidada
que ahora no escucha rezos,
que escucha la algarabía
de peregrinos modernos.
Iglesias; que ya no son.
Iglesias;
que se han tornado museos.
Abadías abandonadas
donde no admiten romeros.

Los pueblos semi-abandonados,
antes, hospitalarios, sinceros…
hoy se han llenado de avaros
interesados e incluso;
E inclusos, hasta usureros.

Ya no encuentras en los pórticos
de ermitas, de iglesias, de abadías,
y de antiguos monasterios
a peregrinos durmiendo,
aquellos peregrinos que hacían
un Camino, de penitencia y austero.
Ahora es correr y correr
para llegar los primero.

Antes todo compartías,
nada tenía un dueño,
usabas lo que tú necesitabas
y lo demás lo dejabas
para, los peregrinos postreros.

En este nuevo peregrinar,
yo en mi casa me quedo,
que no creo que mis pecados
se quiten por el pasar
con mochila bajo el cerco
en un año Jacobeo.
Un año que ellos quieran
y mercadeen con ello.
Y que el Apóstol Santiago
no tiene interés en ello.
Poco le importa al Señor

[Santiago]
si yo le rezo en mi casa
o juego a ser un romero.

Que me espere el Señor Santiago
que seguro que un día vuelvo
a visitarle en su casa
cuando no sea Xacobeo.
Que lo queramos o no,
todo lo mueve el dinero.



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