6 ago. 2010

POLVOS VIEJO

GITANO

Un camino entre olivares verdes,
y frutos negros brillantes,
estrellas que se derraman,
por la brisa de la mañana
que baila los sones nuevos
que ella misma propaga.

Hay un sendero lleno de polvos viejos.
Polvos viejos que nunca duermen.
Polvos que requiebra el viento suave,
en un halo de la tarde que se vierte,
entre ramas verdes de olivos verdes
rugosos y retorcidos por el paso del camino.
 

Olivos, en los que silba el negro estornino
y el jilguero alegra la tarde con su trino.
Y el Polvo Viejo sestea
con el sol de media tarde
esperando en los caminos
a que algún gitano pase.

Por ese polvoroso camino
un gitano va a caballo,
caballo de negras crines,
negro como el azabache.
Caballo que manotea al viento,
como queriendo aplastarle.
Espuelas de plata lleva,
botas de cuero azabache,
camisa de lino y nieve,
una vara de avellano
que entre sus manos sostiene,
lleva las riendas muy tensa
que al caballo retienen
y una mirada muy seria,
un rostro que historia tiene.

Gitano de la vega granadina,
recorriendo esos caminos
que entre polvos y olivares
entre limones de oro
y rojo de tomatales
va andando ese camino
camino, que a Granada lo lleva.

¿Gitano que vas buscando?
Quizás quien a ti te retrate.
Ya lo hizo García Lorca,
con su saber y su arte.

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