1 oct. 2010

LA SOLEDAD EN LA AUSENCIA


QUISIERA YO SI PUDIERA.
Quisiera ser el pajarillo
que vive en las riberas,
y cantar antes del alba
en las densas zarzaleñas.

Quisiera ser el ruiseñor
que pasa noches enteras
cantando a su amada,
velando el sueño de ella.
Yo pasaría cantado
por ti las noches enteras,
cantaría en tu ventana
velando para que duermas.

Me gustaría a mí ser;
la calandria de los páramos
que despierta a la aurora,
con su canto melodioso
esperando a que vuelva.
Yo cantaría alegre
esperando que volvieras.
Yo cantaría despacio
para ver como despiertas
y ver tu rostro tan bello,
ver cómo te desperezas.

Pero soy yo como el cuco
que ocupa casas ajenas,
pues vive pobre y muy solo.
Tan solo que a nadie espera
y para no estar tan solo
busca una familia nueva.

Soy un pajarillo errante,
que no sabe dónde vuela,
pues ha perdido su rumbo
y confunde los inviernos
con floridas primaveras.

Está tan solo, tan solo
que por la noche despierta
cantando a la estrellas
y a la luna pasajera.

Pobre pajarillo errante
que vive en la soledad que lleva,
que cuando pasa el verano
y el otoño se le acerca
vive solo, solo muy solo
en la densa arboleda.

Pobre pajarillo errante.
Está tan solo, tan solo
que vive en la floresta
que ha perdido ya sus hojas
y por las noches desea
que su compañera vuelva.

Canta, pajarillo canta,
que quizás ella te escuche
llorar y algún día
ella vuelva.

Y la nieve va cayendo,
pausada lenta, muy lenta
y el pajarillo no canta
murió; de soledad y de pena.

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