18 nov. 2010

TAL VEZ SEA PORQUE HOY LLUEVE...


QUIZÁS, QUIZÁS...

Quizás sea porque hoy llueve,
quizás sea por eso. Yo, no lo sé.
Quizás sea porque hoy esta plúmbeo y gris
el ambiente. Quizás por eso sea.
Pero yo ya te he dicho, que no lo sé.
Quizás, quizás por eso sea, tal vez.

Tal vez sea por eso.
Pero yo sé bien que no lo sé.
Lo que yo sí sé, es que te quiero,
y eso para mí es mucho saber.

La noche se echa sobre la ciudad
y con ella se despiertan las farolas.
Desde el banco del parque en el que espero
las veo al unisonó iluminarse lentamente,
como lentamente llega al abra la pleamar.

Espero impaciente a que tú llegues,
pero tú no llegas, te haces de rogar.
Quizás ya no te acuerdes de la cita.
De nuestra cita quizás no te acuerdes tú;
quizás, tal vez, quizás.

Espero muy tranquilo a que tú llegues
y sin darme cuenta no paro de mirar.
Espero verte doblar la esquina esa,
espero verte esa esquina rebasar.
Pero tú no llegas y las horas pasan
y el reloj no se detiene a mirar,
nunca él se detiene. El reloj, no sabe esperar.

Cansado de mirar a las farolas,
que iluminan las gotas de lluvia al bajar
espero yo, impaciente tu llegada.
Espero que llegues sin tardar.

Las horas pasan. El reloj no se detiene.
El reloj no sabe esperar.
Yo sigo sentado en el banco
impaciente miro la esquina,
a la esquina, no dejo de mirar.

Quizás sea porque llueve,
quizás sea por eso.
Tal vez, quizás, quizás, quizás.

Las farolas de parque se apagaron
la noche descubrió de nuevo la ciudad
y yo aún sigo mirando hacia la esquina,
la sigo mirando, como si fuese para mí un
imán.

Quizás sea porque llueve,
quizás sea por eso.
Tal vez, quizás, quizás, quizás.

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