13 dic. 2010

LAS PRIMAVERAS SIEMPRE VIENEN

EL INVIERNO SIEMPRE A LA PRIMAVERA PRECEDE.

Los otoños se nos marchan
cuando aparecen las nieves,
cuando las hojas de un árbol
con las brisas se desprenden.
Y los otoños se alejan,
como las aves del Norte
cuando los fríos aparecen
y las montañas más altas
con el armiño se visten.

Los árboles de la ribera
donde el ruiseñor duerme
se han quedado sin sus hojas
pues el invierno ya viene.
La ribera, ese camino
por donde el río se pierde
va perdiendo sus galas,
sus galas, de tonalidades verdes.

Y los chopos y los sauces,
el álamo ayer frondoso y verde,
hoy muestran sus esqueletos
tan limpios que ni carne tienen.
Son las cuerdas de las arpas
que tocan vientos que hieren,
con sus notas tristes, tristes
son; alaridos de muerte.
Es el invierno que viene,
es la muerte la que acecha,
es el frío, y la lluvia,
es el viento, y el granizo es;
la nieve, juntos traen, silencios inertes.

Las aves se fueron lejos,
muy lejos y ya no vuelven,
hasta que la primavera alegre,
en estas tierras se asiente.

Los inviernos son muy duros,
bellos si ellos lo quieren,
pues los campos son muy lindos
si en ellos la nieve duerme.

Fríos de vientos y de lluvias,
de heladas y de nieves,
de tierras negras y áridas
que no quieren que las entren
las rejas de los arados
de gañanes rudos y fuertes
que en el fuego de sus pasiones
aguzaron cual estiletes.

Días cortos, noches largas
de silencios y de fiebres.
Son los inviernos que llegan
y se quedan para siempre
hasta que las primaveras lleguen.

Un día por la mañana
cuando tú ya te despiertes,
te asomaras a la ventana
y veras, en las montañas muy altas
que las nieves se recogen,
oirás, el trinar de un jilguero
que volando se divierte
mientras construye su nido
escondido, en el tilo de la fuente.
Y al rosal de tu jardín
le han crecido unos botones,
que parecen reventar
y mañana serán flores.

Ha llegado, la primavera,
la primavera ya viene
y el campo va cambiando
el negro de las heladas
y el blancor que da la nieve
por el color verde, verde.
Verde; de la esperanza de siempre.

Las primaveras siempre llegan a destiempo,
pero siempre; vienen, vienen.


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