20 ene 2026

HABLANDO CON DAVID. 2026- IV

 

Hola David, hijo mío;
He soñado contigo un día más,
y he recordado el sueño, 
así da gusto soñar. 

Estábamos ambos sentados 
en un alto acantilado 
con la mirada en el mar.  
Permanecíamos callados, 
no necesitábamos hablar.

El mar con sus balanceo
del que no puede parar 
sus olas vienen y van
besan las rocas lamidas 
y se vuelve a marchar.

Sueña el mar con sus playas, 
donde va retozar
y hablar con las palmeras 
que bailan con el compás
de las brisas y los vientos
que acompañan al mar.

El mar llega y se va 
y nosotros nos quedamos 
mirando su inmensidad. 

Recordamos como al mar 
nos entregamos ambos
cuando íbamos a pescar 
y el mar a ambos nos abrazaba
no queriéndonos soltar.

Sus fondos bien alfombrados
de posidonias, gorgonias, coral...
que se mecen al compás de las olas 
hasta hacernos marear.

Yo me quedé extasiado 
contemplando su poderío y beldad
y cuando quise hablarte,
muy solo estaba ya.

La fresca brisa de la tarde
me vino a despertar 
y rebuscando en mis sueños
lo pude yo rescatar.

Hoy he vuelto a recordar
cuando tú y yo nos dejábamos
abrazar por este mar 
y él nos permitía de su belleza
gustar.

David fueron momentos muy felices
que me gusta siempre recordar.
Momentos íntimos que vivimos
tú, yo y nuestro mar.


15 ene 2026

HABLANDO CON DAVID 2026 III


 Hola cariño mío.
El cielo se está cubriendo 
de nubarrones muy negros 
presagio de que se acerca
el triste y denostado invierno.

Llega cargado de lluvia, 
de nieve, de frío hielo
de tristeza y soledades 
de sueños que nunca fueron,
nunca fueron realidades, sueños; 
que jamás, vida tuvieron.

Los corazones rotos, 
tienen siempre en su pecho
un particular invierno.
Y lloran pensando en ti 
ya que sin ti, 
nunca la paz va con ellos.

El caminar de las horas, 
los tiempos que ya se fueron. 
El reloj que marca el tiempo 
se retuerce en sí mismo,
porque no encuentra consuelo.

Cuando me encuentro muy solo, 
cuando te llamo y no respondes, 
cuando te busco y no te encuentro. 
Tan solo encuentro el vacío 
del caminar de los tiempos. 

Mi corazón sufre y llora 
y me encuentro macilento, 
si quiero hablar contigo 
pero no encuentro el momento. 

Esta mañana temprano 
me desperté yo soñando y yo sé,
que en ese sueño contigo 
yo estaba hablando 
más no pude recordarlo.

Quise volver a dormir 
para seguir yo soñando, 
pero no lo conseguí. 
Y un nuevo amanecer 
me encontró aun llorando.

Por ello le pido al cielo rezando, 
que si sueño yo contigo 
no borre lo que he soñado.

Cuánto te echo de menos, 
cuánto siento este vacío 
que dejaste a mi lado. 

Quiero sentirte junto a mí,
siempre, siempre a mi lado.
Te quiero tanto hijo mío, 
que perdido yo me siento
me siento muy solo, sin ti.


11 ene 2026

HABLANDO CON DAVID 2026 - II

Hola David hijo mío; 
cuanto te echo de menos,
cuanto sufro yo hijo mío,
esa tu ausencia obligada
que nos dejó tan vacío. 
Ese vacío que nada puede llenar,
que no sea, el amor y el cariño.

Nada ni nadie David,
puede colmar el vacío que dejaste. 
Tan solo el amor, la esperanza
la fe, los recuerdos, el amor y el cariño.

David, hoy; 
he tenido un inesperado encuentro
con un amigo querido,
que sabe mucho de amor, 
de pena y de dolor, también; 
de favor, de esperanza y de fe 
que lo mantienen erguido.

A UN BUEN AMIGO QUERIDO.

Un encuentro fortuito, 
un abrazo con cariño, 
unas palabras que nacen 
de unas almas que han perdido
ilusiones y esperanzas
los sueños que no han soñado, 
y el futuro, 
qué ya no lo siente suyo.

Amigo mío; 
que feliz hoy me he sentido
al poderte abrazar 
con devoción y cariño,
cual el abrazo de un niño.

Por un momento 
me he sentido feliz 
a verte bien y tranquilo 
aunque sé yo que el dolor, 
la pena y el desasosiego 
van caminando contigo 
y nunca abandonaran 
tu corazón y tu alma
ambos dos tan mal heridos.

Sabes bien, 
que caminamos muy juntos, 
juntos por el camino perdido 
que no tiene meta alguna, 
que no sea; 
el mirar hacia los tuyos.

Ese dolor y esas penas 
con el pasar de los tiempos,
se convierten en otro amigo 
que nunca hemos buscado
pero sigue, nuestro camino, 
el que un día comenzamos
y no tiene, un deseado destino.

Se fuerte amigo mío, 
mira al frente al caminar
recordando lo que has vivido.

Siéntete acompañado 
por esos muchos amigos 
que junto a ti caminamos,
el camino del olvido.