24 mar 2025

HABLANDO CON DAVID 2025-XV

Hola cariño.
El tiempo pasa cual pasa el agua 
del río bajo el puente que la mira 
impasivo estoicamente.
Dicen que el agua va caminando 
hacia el olvido
y yo me encuentro cariño,
ante tu ausencia perdido, muy perdido.
 
Y es que lo mío no es el olvido 
es recordarte, estar contigo, 
es el hablarte, es el decirte 
que sin ti, no es vivir.
 
Todo me recuerda a ti, 
todo lo que contemplo y yo miro 
son; evocaciones de ti.
Sin ti yo no sé vivir 
y sin embargo yo vivo 
aunque esto no es vivir.
Mi corazón está herido
al estar lejos de ti.
 
De noche yo me despierto 
y no puedo recordar 
si lo vivido es un sueño 
o si ha sido realidad.
 
Yo no puedo aceptar 
que tú ya hayas partido
por esa senda ignota 
de la que nunca 
el retornar se ha podido.

Que dura es la realidad, 
y que injusta a la vez. 
Yo tendría que partir 
mucho antes y tú después.
Tú mucho, mucho después.

Por eso quiero que vivas 
para siempre en mis recuerdos 
y poder decirle a tu hija
quien era su amado aita  
y cual eran;
sus inquietudes y sus sueños.

Te quiero, te quiero
vives para siempre en mí
en mis días y en mis sueños.


 

21 mar 2025

HABLANDO CON DAVID 2025-XIV


En el ribazo que gobierna el arroyuelo 
que claro corre entre olivares y huertos,
han florecido violetas que anuncian la primavera 
y dicen adiós al invierno que ya nos deja.

Violetas silvestre de flores pequeñas
que ponen notas alegres en este ambiente
en el que ellas son reinas.
 
Violetas tímidas y bellas 
son, cómo las golondrinas
que tornando anuncian la primavera.
Violetas que con sus flores nos dicen
que ya el invierno que se aleja.
 
En un olivo cercano 
que me muestra muy ufano
sus ramas cuajadas de verdes hojas
que con las brisas retozan 
al que contemplo extasiado.

Una pareja de jilguerillos alegres
se afanan con fabril suerte
en construir su nuevo nido
que entre sus ramas esconden.
 
Yo hijo mío.
Sentado sobre una piedra 
del viejo pretil del puente
que mantiene el arroyo 
encañonado, obediente.
Contemplo embelesado 
este bucólico ambiente 
mientras contigo converso
en un eterno monologo
en que hablo y no responden.
 
La monótona melodía del agua 
que camina ajena a mis pensamientos
me dice sin pretenderlo.
Que también hay vida 
en solitarios desiertos.
 
Los pajarillos van y vienen,
entran y salen de entre las ramas
del verde olivo que el nido esconde.
 
Las horas pasan y yo embebido
en este ambiente hablo contigo.
 
Ha sido un momento muy íntimo,
muy intenso, muy querido.
 
Tú conmigo yo contigo y ambos; 
acompañados por el canto del arroyo
por las tímidas violetas,
por el trinar de jilgueros
y el bailar, de la brisa con las hojas.
 
Floresta del olivar que sus ramas
se alborotan cuando la suave brisa
atraviesa el olivar y con la tarde se aleja.
 
David yo me tengo que marchar
pues el sol ya se marchó 
el arroyo ajeno va 
con su eterno cantar, 
se calló el olivar al alejarse la brisa
las violetas sus pétalos han recogido,
y los pequeños jilgueros 
deben estar ya dormidos

Mañana quisiera yo regresar 
para estar contigo a solas 
contigo en el olivar 
contemplado las violetas 
escuchando del arroyo su cantar
de los jilgueros su melodioso trinar,
del baile de los olivos quisiera yo disfrutar,   
y así poder, contigo en el silencio hablar.

18 mar 2025

HABLANDO CON DAVID 2025-XIII

Primaveras perdidas que se adelantan, 
otras que llegan tarde y tristes y falsas.

Primaveras tardas que cuando llegan 
ya se acabó su tiempo y nunca esperan.

Primaveras locuelas, mozas núbiles
que se distraen soñando que un día vuelan 
cual mariposa libre, frágil, traviesa. 
Viven en las nubes que no se alcanzan
creyéndose del mundo la esperanza.

Las primaveras despiertan 
campos dormidos, 
las cumbres de las montañas 
se han escondido tras blancos algodones,
también escudos de bronce y de acero, 
de acero duro.
 
Primaveras que animan sus cielos grises 
que ensombrecen horizontes pardos y tristes.
Liberan los campos tan melancólicos
que cuando los miras parecen otros.

Primaveras que visten las parameras
con alfombra de flores de amapolas, 
y, de vistosos cardos de mil colores. 
 
Campos que en los inviernos 
son tristes páramos, 
grises y anodinos, a veces blancos.
Otras son; de puro acero 
que las rejas de hierro de los arados 
saltan y saltan buscando el cielo.

Las primaveras alegran 
las torrenteras 
con las aguas que corren cantan, ríen, 
y a veces sueñan.
Son lágrimas de las nieves casi perpetuas 
de las cimas que duermen y ya bostezan.

David cariño mío. 
De esta manera una vez y otra vez 
llegan las primaveras.
Las primaveras alegran los corazones 
que están y esperan 
que consuelo les traigan para sus penas.
 
Primaveras que nunca, que nunca llegan.
Corazones que, mirando al cielo están y esperan.

David, primaveras tardas que siempre llegan,
cuando su hora pasó y no se quedan.
 
David amor mío. 
Las primaveras en nuestros corazones 
nunca se hospedan.
 
Las nuevas primaveras traen
hasta nosotros, mucha añoranza 
escasas esperanzas y grandes penas.