4 may 2006

LA LUNA Y EL RÍO


LA LUNA Y EL RÍO

La luna bajo hasta el río
para lavarse la cara,
venía por la ribera
luciendo su bata larga.
Bata, confeccionada
con telas de azahar,
y adornos de la lavanda.
Sobre su pecho lucía
un camafeo de nácar.
que se lo regaló el Sol,
al nacer la madrugada.
En su pelo va prendido
un ramito de albahaca,
que se lo dio un jardinero,
que su jardín arreglaba.
El río cuando la vio
remanso sus aguas bravas,
y las convirtió en espejo,
para que la luna peine,
su cabellera de plata.
La luna se está mirando
en el azogue del agua,
entre los juncos y mimbres
los ruiseñores cantaban.
Un lucero impasible
un nuevo albor esperaba.
El río se adormeció
contemplando a su amada.
Se despertó ya muy tarde,
la mañana ya cabalga
sobre un caballo de fuego
sobre algodones de alga.
La luna se fue del río
cuando llegó la alborada.
Se marchó con su lucero,
como llegó;
Luciendo por la ribera
su bata, de azahar
con adornos lavanda.
El río quedo llorando,
lloraba, lágrimas de salobral
con olor a bodegas agriadas.
El río se convirtió; en un lago
que está en calma,
Al que le llaman: ¡La Mar!
La luna bajo hasta el río
para lavarse la cara,
venía por la ribera
lucia su bata larga.
Bata, confeccionada
con telas de azahar
y adornos de la lavanda.
Sobre su pecho lucía
un el camafeo de nácar
que le regaló el Sol
un día al amanecer,
que traía un nuevo alba...

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