Existe en el Camino de Santiago un
tramo de 17 kilómetros, de páramo solitario y agreste. Este tramo se le
conocía, como La Etapa de la Encina. Se la llamaba de esta manera porque en el
horizonte donde parecía unirse el cielo y la tierra se podía contemplar un
viejo y solitario ejemplar de la familia de Quercus ilex, más conocido como
encina.
La llanura del páramo y la falta de
referencias, hacía que fuese casi imposible el poder calcular la distancia a la
que se encontraba dicho ejemplar arbóreo. Es por ello que se la odiase por
parte de los peregrinos, ya que casi parecía imposible el poderla alcanzar. Al
mismo tiempo, se la amaba ya que ella proporcionaba algo de colorido al vasto
desierto de cereal en verano o al agreste y desolado páramo en el resto de las
estaciones. También ofrecía su sombra al peregrino para que descansase de la
dureza del sendero.
Un día, no hace mucho me contaron
que el rayo de una tormenta eléctrica la abatió. Su ausencia ha dejado un vacío
en esta parte del Camino y aunque han intentado llenar su ausencia con la
plantación de nuevos árboles, nunca será lo mismo.
Sirvan los siguientes versos a modo de homenaje a la
vieja encina que tantas y tantas veces fue maldecida y al mismo tiempo
bendecida por los sufridos peregrinos que nos atrevimos a aventurarnos en ese
tramo del camino en tiempo de canícula.
Agustín camino de Calzadilla. Octubre 2005
(La encina que se ve al fondo de la foto, no es la vieja Encina)
LA ENCINA DE CALZADILLA DE LA CUEZA
Camino de Santiago.
Páramo desolado y frío
y sobre este páramo
anda un camino.
Un camino que hiende
terreno yermo, páramo frío,
entre sembráis de
cereal que está nacido.
y sobre este páramo
anda un camino.
Un camino que hiende
terreno yermo, páramo frío,
entre sembráis de
cereal que está nacido.
Camino agreste y duro,
sendero que atraviesa
este erial desabrigado,
en un terreno inclemente y frío.
Es un trazado inexorable,
monótono y rectilíneo.
sendero que atraviesa
este erial desabrigado,
en un terreno inclemente y frío.
Es un trazado inexorable,
monótono y rectilíneo.
Allá a lo lejos donde
se une el infinito. Se
ve, la solitaria; la vieja
encina, que ha crecido.
se une el infinito. Se
ve, la solitaria; la vieja
encina, que ha crecido.
Es nuestra encina,
es ella el faro, ella es la guía
de caminantes de peregrinos.
Es la que marca al que camina
este Camino.
es ella el faro, ella es la guía
de caminantes de peregrinos.
Es la que marca al que camina
este Camino.
Sendero monótono
que cruza el páramo
muy rectilíneo.
Sendero inanimado
que hace posible;
el caminarlo tan abstraído.
que cruza el páramo
muy rectilíneo.
Sendero inanimado
que hace posible;
el caminarlo tan abstraído.
Cuando los cuerpos
no pueden más por el cansancio.
Cuando los pies están sangrando
por la dureza, de este camino.
Cuando el romero y el peregrino,
está rendido.
no pueden más por el cansancio.
Cuando los pies están sangrando
por la dureza, de este camino.
Cuando el romero y el peregrino,
está rendido.
Siempre la Quercus está presente,
está allá a lo lejos, en lo más lejos,
del horizonte, siempre presente
en el Camino.
está allá a lo lejos, en lo más lejos,
del horizonte, siempre presente
en el Camino.
Los peregrinos, andan y andan
este sendero y en la distancia
donde se une el infinito.
Ven, en lo más lejos, la vieja encina
siempre presente, mudo testigo
del áspero andar por el Camino.
este sendero y en la distancia
donde se une el infinito.
Ven, en lo más lejos, la vieja encina
siempre presente, mudo testigo
del áspero andar por el Camino.
La encina es; para el romero un espejismo.
Por más que anda, por más que sufre,
nunca la alcanza, ella está, allá a lo lejos,
allá en la nada, en lo infinito.
Por más que anda, por más que sufre,
nunca la alcanza, ella está, allá a lo lejos,
allá en la nada, en lo infinito.
Siempre está presente el viejo árbol.
Que es guía y faro de caminantes
en el Camino. El viejo árbol, el fiel amigo.
Que es guía y faro de caminantes
en el Camino. El viejo árbol, el fiel amigo.
Después de tantos y tantos años,
siendo en la estepa mudo testigo;
ya son amigos, la vieja encía
y el peregrino.
siendo en la estepa mudo testigo;
ya son amigos, la vieja encía
y el peregrino.
La vieja encina; la más odiada
y a la vez, la deseada.
La vieja encina y el peregrino.
y a la vez, la deseada.
La vieja encina y el peregrino.
Pero la felicidad no es
para siempre; no dura un siglo.
Por eso un día que el vasto páramo está vacío.
En él sólo se encuentra, sola muy sola,
ella; la vieja encina mirando el trigo.
El Dios del cielo con su hacha flamígera
la ha talado, la ha abatido.
En él sólo se encuentra, sola muy sola,
ella; la vieja encina mirando el trigo.
El Dios del cielo con su hacha flamígera
la ha talado, la ha abatido.
Quedo en el suelo,
besó la tierra que es el Camino.
Y aún humeante y moribunda
miró al sendero y en la distancia;
allá a lo lejos. Lejos, muy lejos,
vio caminando un peregrino
por el Camino.
besó la tierra que es el Camino.
Y aún humeante y moribunda
miró al sendero y en la distancia;
allá a lo lejos. Lejos, muy lejos,
vio caminando un peregrino
por el Camino.
Epílogo.
Hoy he vuelto de nuevo andar
el impasible páramo
donde arados siembran el trigo.
el impasible páramo
donde arados siembran el trigo.
Busqué en el horizonte
donde se une el infinito.
Busqué, la vieja encina
que daba nombre a este tramo
del Camino.
donde se une el infinito.
Busqué, la vieja encina
que daba nombre a este tramo
del Camino.
Ya no estaba ella,
ya no se la ve;
allá a lo lejos de mi destino.
ya no se la ve;
allá a lo lejos de mi destino.
Se fue, se fue la vieja encina,
me dejo solo, solo muy solo
en el Camino.
me dejo solo, solo muy solo
en el Camino.
Vieja y solitaria Encina;
que dabas nombre
a esta etapa del Camino.
Que solo está, el vasto páramo.
Si antes contigo, él era extenso,
extenso y frío. Ahora es;
es este tramo él, es inmenso,
es infinito y está vacío.
que dabas nombre
a esta etapa del Camino.
Que solo está, el vasto páramo.
Si antes contigo, él era extenso,
extenso y frío. Ahora es;
es este tramo él, es inmenso,
es infinito y está vacío.

4 comentarios:
Cuando lleges a León llámame. 987208533.
Soy un viejo peregrino y me encantaría charlar contigo.
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