A MI GRUPO DE LOS SABADOS MONTES
Quisiera
poder hacer a cada uno de vosotros un regalo. Sí, claro, a vosotros que me
acompañáis al monte los sábados. Pero esto es muy difícil y tampoco mi economía
me permitiría poder hacer el regalo que os merecéis.
Por ello, esta mañana de domingo, cuando hollaba los montes que tanto amo en bici y solo. Sintiéndome un poco abrumado por vuestras muestras de cariño de ayer y otros días. Pensaba, como podría demostraros en mío. Y se me ocurrió que quizás, con estos versos mal escritos y peor rimados, nacidos del cariño y la amistad. Quizás, sería la mejor forma de haceros un regalo de verdad.
Espero que os guste. Y os pediría que aquellos que tenéis acceso a Internet les hagáis llegar a los demás.
Por ello, esta mañana de domingo, cuando hollaba los montes que tanto amo en bici y solo. Sintiéndome un poco abrumado por vuestras muestras de cariño de ayer y otros días. Pensaba, como podría demostraros en mío. Y se me ocurrió que quizás, con estos versos mal escritos y peor rimados, nacidos del cariño y la amistad. Quizás, sería la mejor forma de haceros un regalo de verdad.
Espero que os guste. Y os pediría que aquellos que tenéis acceso a Internet les hagáis llegar a los demás.
Con todo mi
cariño y amistad.
YA QUE MAÑANA ES DOMINGO
Paisaje de verdes vivos donde moran
primaveras,
donde los veranos cruzan sin pereza ni demora.
Otoños de mil colores ofrecen a los que llegan
los robles y los hayedos que visten sierras enteras.
En tus inviernos suaves, las nieves solo se asoman
a esas cumbres tan altas y se quedan unas horas,
mientras que tu mar bravío, estrella su rabia fiera
sobre tu costa abrupta y de su rabia la llena.
Vizcaya que te queremos y recorremos tus tierras
hollando esos senderos; ríos dentro de arboledas.
Mientras andamos buscamos tu alma que nos de fuerza.
Vizcaya que te queremos. Que queremos, a nuestra tierra.
Caminamos por senderos en los que otros dejaron huellas
mientras andamos buscamos el espíritu de tu fuerza.
Nos acompaña la brisa, la brisa que nos refresca
mientras juega al escondite entre árboles y peñas.
La lluvia tu eterna amiga, a veces se nos presenta
y sin que nadie la invite se queda, una jornada entera.
Desde tus cielos azules el águila navega y vuela,
nos vigila desde el aire para que nada suceda.
Nos canta el arroyuelo mientras el agua acarrea,
entre alisos y chopos, olmos, mimbres y alamedas.
Y en su cantar melodioso, nunca en su tarea cesa.
Cruzamos montes de pinos, de hayas grandes y añejas
donde viven los espíritus, donde la paz nos espera.
Cada uno de nosotros, mientras andamos nos pesa,
nuestras penas y miserias. Que siempre vamos soltando
a los lados del sendero cuando subimos las cuestas.
Y al final de los caminos, siempre se acaba la senda
y felices regresamos ya que mañana es domingo
y, como siempre es fiesta.
Seguiremos caminando siempre que nos des Tú fuerza,
con esa alma que escondes en esta hermosa tierra.
Vizcaya que te queremos. Que queremos a nuestra tierra.
Siempre volvemos contento ya que mañana es domingo
y, como siempre es fiesta.
donde los veranos cruzan sin pereza ni demora.
Otoños de mil colores ofrecen a los que llegan
los robles y los hayedos que visten sierras enteras.
En tus inviernos suaves, las nieves solo se asoman
a esas cumbres tan altas y se quedan unas horas,
mientras que tu mar bravío, estrella su rabia fiera
sobre tu costa abrupta y de su rabia la llena.
Vizcaya que te queremos y recorremos tus tierras
hollando esos senderos; ríos dentro de arboledas.
Mientras andamos buscamos tu alma que nos de fuerza.
Vizcaya que te queremos. Que queremos, a nuestra tierra.
Caminamos por senderos en los que otros dejaron huellas
mientras andamos buscamos el espíritu de tu fuerza.
Nos acompaña la brisa, la brisa que nos refresca
mientras juega al escondite entre árboles y peñas.
La lluvia tu eterna amiga, a veces se nos presenta
y sin que nadie la invite se queda, una jornada entera.
Desde tus cielos azules el águila navega y vuela,
nos vigila desde el aire para que nada suceda.
Nos canta el arroyuelo mientras el agua acarrea,
entre alisos y chopos, olmos, mimbres y alamedas.
Y en su cantar melodioso, nunca en su tarea cesa.
Cruzamos montes de pinos, de hayas grandes y añejas
donde viven los espíritus, donde la paz nos espera.
Cada uno de nosotros, mientras andamos nos pesa,
nuestras penas y miserias. Que siempre vamos soltando
a los lados del sendero cuando subimos las cuestas.
Y al final de los caminos, siempre se acaba la senda
y felices regresamos ya que mañana es domingo
y, como siempre es fiesta.
Seguiremos caminando siempre que nos des Tú fuerza,
con esa alma que escondes en esta hermosa tierra.
Vizcaya que te queremos. Que queremos a nuestra tierra.
Siempre volvemos contento ya que mañana es domingo
y, como siempre es fiesta.
(Escrita el domingo 11
de junio 2006 a las 16,30horas)
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