25 sept. 2009

A LA MONTAÑA

A LA MONTAÑA, MI GRAN AMOR

Te amo tanto, sin tú saberlo.
He acariciado cada poro de tu piel.
He bajado a las simas de tu cuerpo.
He escalado los pezones de tus pechos,
bañando con mis sudores
la epidermis de tu cuerpo.

Y te amo tanto; que no me importa
y te comparto con todos ellos.
Y les enseño yo, como amarte,
como quererte, como sufrirte,
como adorarte, Reina del cielo.
Cual yo te amo,
cual yo te quiero,
cual yo te sufro y te deseo.
Y si tuviese mil vidas,
que tú bien sabes
que no las tengo,
nunca serian lo suficiente
para decirte, cuánto te quiero.

Y cuando camine el reloj del tiempo,
cuando mi cuerpo se curve
sobre mi pecho
y se emblanquezca mi ralo pelo,
tú seguirás bella y altiva,
desafiante, allá a lo lejos,
y te amaré en la distancia
sin tú saberlo.
Te observaré tras los espejos
de los cristales que son los sueños.
Y bajaré de nuevo a esos tus valles,
valles profundos, desafiantes, bellos…
donde tú escondes viejos secretos
y exploraré tus negras simas
donde ocultas grandes deseos,
y con mis descalzos pies
acariciaré tu lindo cuerpo
y con sudor y con cansancio,
coronaré tus altos pechos
y besaré sus aureolas
hechas de nieve y de deseos.
Y cuando yo me despierte
nunca sabré que fue un sueño
y mis deseos de amarte
se calmaran por largo tiempo
y podré, yo de nuevo acariciarte
recorriendo tus senderos,
descubriendo los misterios
de tus valle y tus simas
acariciando tus senos,
aunque solo yo te amé,
aunque sólo, sólo;
yo te amé, en mis sueños.

Te quiero, te amo tanto
que me siento satisfecho
de poderte compartir
con los amigos que quiero.

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