YO NUNCA ME HE IDO.
Yo nunca me he ido, siempre he estado aquí,
en silencio yo he permanecido,
he seguido tus pasos, he andado tu camino,
escucho tus risas, leo yo tus versos,
y los comprendí..
Yo no he tenido que contar los días,
ni he mirado atrás con nostalgia, ni pena, ni ira.
Compartí tus penas por una gran pérdida,
me he reí contigo junto a tus amigas
en aquel café que tú compartías.
Yo no me he ido, junto a ti he permanecido,
permanecí invisible, pero nunca, nunca
yo me he escondido.
Yo no sé corregir,
no se puede corregir a una maestra,
no se puede corregir a una maestra,
de ella se aprende, de ella se copia,
en ella uno se mira, pues ella es;
ella es la guía.
Sigo yo viajando, un viaje es mi vida,
mas yo no escondo nada de mi vida.
Mi vida es una fuente que mana, que surte
y sus aguas son, son claras y muy limpias,
son tan
transparente, como es mi alma y mu vida.
Una humilde fuente.
Mis flores son sencillas, como sencillas son;
mis pobres palabras y son tan humildes
como sencillos son los versos que forman,
mis torpes palabras, que con esas rosas
sus faltas se tapan y se esconden borrones.
Mis torpes comentarios, hoy son mudas palabras
que quedan encerradas en mi pobre alma,
y sé que nadie las lees, pero a mí me bastan.
Yo lo cuento todo, quizás soy un poco bocazas
soy tan transparente como lo es el agua,
de la fuente aquella que mana y que canta.
Que mana en silencio y en ese silencio canta,
entre las montañas.
entre las montañas.
Mis historias hoy y siempre tú puedes
si tú lo quieres puedes encontrarlas,
se asoman cada día a estas ventanas
para que las lean o simplemente mirarlas.
Yo no tengo red, no quiero pescar nada,
estamos tan lejos que en esta distancia,
no dicen lo mismo, las mismas palabras.
Haz como yo hago, cuéntate a ti mismo
lo que tanto guardas, pues si lo escribes
y lo muestras en una pantalla,
el mundo tal vez lo lea
el mundo tal vez lo lea
y quizás también lo lea aquel a quien tú
quisieras mostrárselas.
Yo no he destruido nada, nada de nada,
nunca fue ni a sido mi intención,
levantar castillos sobre arenas blandas.
Yo no he destruido lo que tú me hablas,
yo he permanecido en la oscuridad,
en el silencio de aquel rincón que tú no
mirabas,
nunca por las noches, ni en tus madrugada,
mirando, escuchando, lo que tú hablabas.
Yo no me merezco ni la sal ni el agua
de tus lindas lágrimas,
de tus lindas lágrimas,
quizás con el tiempo, quizás sea mañana,
quizás cuando el tiempo
cure heridas y cierre las llagas,
volverán de nuevo esas gaviotas
de nuevo a volar junto a tu ventana.
Sí, si existe el cariño, la amistad no falta,
pero en los amigos siempre hay confianza
y cuando uno habla si no se entiende
debe preguntársele de lo que nos habla
y no hacer juicios libres a dichas palabras.
Nunca falle a nadie que en mi confiara,
pero cuando se da todo y se da por nada,
a uno le duele que le digan cosas
que nunca jamás él se esperaba.
No, no tengas tú penas, no, no derrames
jamás una lágrima, que yo no me he ido,
que estoy muy cerca de ti y miro cada día
a través del vidrio que tiene tu linda ventana.
Sí, si estoy a tú lado y aunque no me veas
te estoy escuchando.
Te dije yo un día que duermas tranquila
que velo tus sueños, tus sueños de niña,
que espanto tus miedos y viejos fantasmas
que a ti te asustan desde que eras niña.
¡Amiga mía!
No hay comentarios:
Publicar un comentario