Sí, me he vuelto invisible,
como invisibles es el silencio
como invisibles es el silencio
que camina entre nosotros.
Si me he vuelto invisible,
Si me he vuelto invisible,
como invisible es el tiempo
que no nos miramos a los ojos.
Si yo soy invisible,
invisible para tus ojos,
como invisible es la brisa de las tardes
que juega entre nosotros.
Yo me he vuelto invisible,
pues tú no me ves,
ni escuchas mi voz,
ni mis pasos oyes
en la oscuridad y en ese tiempo
que entre nosotros raudo y veloz
se escurre y esconde.
Por eso, yo quiero decirte,
que te espero en el silencio,
que yo escucho tus pasos,
que te espero en el silencio,
que yo escucho tus pasos,
te siento en las brisas de la tardes
y en el correr de los tiempos.
Tú no eres para mí invisible,
porque te siento y te veo,
porque leo yo tus labios,
cuando murmura de lejos,
cuando sonríes a otros,
cuando te miras al espejo,
cuando me dices adiós,
ese adiós que no es a mí,
ese adiós que es al silencio.
Yo te veo y te siento cerca de mí
en tus sueños, en tus ilusiones y deseos,
siento el roce del aire cuando dibuja tu cuerpo.
Sueño; con la sonrisa en tus labios,
con el ondular de tus cabellos,
la placidez de tu rostro
y el brillo de esos;
tus ojos tan negros.
Me pasos horas enteras
velando tus dulces sueños.
Tú, tú duermes mirando al cielo
y yo; esos tus sueños, yo los velos.
Sí; para ti soy invisible tú para mí,
para mí sigues existiendo
y te sigo esperando en el correr de los tiempo,
te sigo yo escuchando en el más denso silencio.
Sigo yo llorando a solas en la penumbra
te sigo yo escuchando en el más denso silencio.
Sigo yo llorando a solas en la penumbra
de nuestra alcoba mientras contemplo,
contemplo como discurre el lento paso del tiempo.
Yo, sigo amándote,
aunque que lo haga en silencio
y sigo yo esperando,
que un día tengas recuerdos,
recuerdos de aquellos tiempos pasados,
cuando me decías te quiero
y callaba yo tu voz con una lluvia de besos.
Quizás un día tú vuelvas,
quizás me veas en el tiempo
y me digas tú mil veces,
que aún me sigues queriendo.
Yo soy para ti invisible,
invisible aunque te siento,
te siento cerca de mí, te veo
y estoy esperando en ti,
y junto a ti yo;
yo cada noche me duermo.
Sigo, sigo esperando
que te devuelva mi imagen,
quizás la polaroid del tiempo.
Para volver abrazarte,
para amarte en el silencio,
para volver a decirte
que estoy muy cerca de ti
en el espacio y el tiempo.
Ser invisible para el ser que tú amas,
es algo tan insufrible, como no tener mañana.
Solo se puede vivir si en ello hay esperanza
de que un día a ti te vea esa persona que amas.
Una palabra, una sonrisa, una mirada,
una caricia, un gesto dulce, una esperanza.
Una ilusión a que un día cruces tus ojos
con la mirada que tanto tiempo tú esperabas.
Ser invisible para la persona querida,
es un morir, es la agonía de cada año,
de cada día, de cada hora, cada minuto
de una vida día por día.
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