Contemplo pasar el tiempo
acodado en mi ventana,
veo pasar yo los días,
las noches densas y largas
las nubes blancas del cielo
y las aves en bandadas.
Veo brillar las estrellas
en las noches que son calmas
y veo la luz primera del día
al nacer de nuevo el alba,
veo pasear al sol
en sus horas
dilatadas,
él siempre camina solo
y lo hace, desde el albor del alba.
Contemplo pasar el tiempo
en el reloj de la plaza,
lo contemplo, lo contemplo
acodado en mi ventana.
Contemplo la luz del sol
y el albor tímido del alba,
arreboles en los ocasos
en las lejanas montañas.
Y lo contemplo yo todo,
en esas tardes de otoño
tan melancólicas y pálidas,
mientras mi rostro acaricia
la brisa que trae la calma,
brisa que huele a rosas,
a castañas y manzanas,
brisa que trae el sosiego
a las castigadas almas
y trae su dulces esencia
envueltas,
entre sus etéreas alas.
Contemplo la lobreguez de la noche
cuando
lentamente pasa,
de esas noches casi eternas
de esas noches dilatadas,
contemplo yo las estrellas
que rilan de madrugada,
y a la picarona luna
que sabe todo y lo
calla.
La luna lo sabe todo, todo;
lo que en las calles pasa.
La luna lo sabe todo,
todo lo sabe y todo lo calla.
Contemplo yo, yo observo
el fulgor del solitario lucero
que me saluda al alba.
Embelesado yo miro
a la bruma en las montañas
y escucho al viento del Norte
cuando la barre con saña.
Contemplo pasar el tiempo
en el reloj de la plaza,
contemplo el correr del tiempo
acodado en mi ventana.
En un viejo limonero
que hay entre el jardín y la tapia
he visto yo dos jilgueros
los vi yo como se amaban,
como tejieron su nido,
como a su prole criaban,
como, los enseñaron a volar
y cuando la primavera acaba
los vi yo, yo los vi,
que juntos se alejaban.
He visto pasar la vida
acodado en mi ventana.
Los cortos días de invierno
y sus noches dilatadas,
las lluvias de primavera
las nieblas que se levantan,
los campos que se despiertan,
praderas verdes y blancas,
los días largos del verano
y las noches tan menguadas,
ya lo campos madurando
por un sol que los aplaca,
y los colores del otoño
que visten bosques y montañas,
y las frutas sazonadas.
He visto, yo he visto pasar mi vida
acodado en mi ventana.
1 comentario:
Hola mi querido amigo:
Te así me gusta, que escribas. lo que piensas, lo que sientes, lo que desea que la vida te de. Tus poemas para mi, lo sabes bien, son tu,jardín, mi jardín, que todavía, luego, de esa tormenta que sufrimos, no esta del todo saneado. Pero ya me dejas acercar, un poquitito.
Un gran abrazo, Eva
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