VIVIR EL AMOR.
SOLES DE PRIMAVERA. (NOVIAZGO)
El Primer Encuentro.
Los soles de primavera son soles resplandecientes,
soles radiantes, soles que de improviso llegan,
soles que poco a poco sin darnos cuenta se quedan.
Son soles que tienen ilusiones y luz de unas vidas
nuevas.
Soles que juegan, danzan, sueñan, vuelan…
soles que dan color, luz y calor a los montes,
el dorado a los trigales y el verdor a las praderas,
y a las aguas de los ríos, espumas en torrenteras.
Soles que dan el azul al mar y al cielo en donde
navegan.
Soles de acantilados, playas calzadas con finas
arenas,
soles que con su luz proyectan las sombras de las
palmeras.
Soles, que gozan, que ríen, sueñan, viven, aman y
juegan…
El Noviazgo:
En estos primeros tiempos a vuestro amor nada frena,
nada es problema, el tiempo carece de monotonía
y le sobran las perezas.
Ante vosotros se abre un horizonte de ilusiones,
de sueños y cosas nuevas.
Juntos, muy juntos alcanzareis las metas con que
soñáis
aunque nadie se lo crea.
Vuestro neófito amor derriba todas las vallas
abre todas las puerta con que se encuentra,
es un amor que crece sin obstáculos, ni fronteras.
SOLES DE VERANO. (CASADOS)
Primer año de convivencia.
Los soles de verano son de fuego, abrasan, queman…
soles de agosto, soles que en esta etapa viven y
sueñan.
Los soles del estío tienen los días con horas eternas,
y en las noches de pasión, las horas merman.
Son soles fecundos, soles que engendran vidas nuevas.
Los soles de julio y agosto dan oro al trigo de las
besanas
y a las praderas dan lustre y aromas a hierba seca.
Los soles del estío dan a los frutos de la arboleda
la madurez y el color el esplendor y un brillo a buena
cera.
Los hijos.
Es vuestro cenit la solidez de vuestro amor
se afirma y se refuerza.
El amor de uno a otro es un amor que se aferra.
En esta etapa vuestro amor echará raíces nuevas,
y ellas habréis puesto todo su empeño y fortaleza.
Son estos tiempos, es esta época en que el amor
da sus frutos nuevos y recogéis las cosechas.
El fruto de este vuestro amor son vuestros hijos
que con sus venidas, marcan el rumbo de la pareja.
SOLES DE OTOÑO. (NIDO VACIO)
El tiempo va pasando
Los soles de otoño son pasionales y tienen fuerza.
Los soles de otoño dan sazón al fruto de las cosechas,
a cada uno le dan; el tono que se aconseja.
Los soles de otoño moderan su frenesí y calman su
viveza.
Son los mismos soles pero está es, una diferente
época.
Los soles de otoño son más calmados,
son más serenos, son más absortos, tienen firmeza.
Son esos soles que tienen sueños e ilusiones,
que soñar, sueñan.
Soles que meditan; con la mesura que dan los
años
y la experiencia.
Los soles de otoños antes de hacer miran y observan.
Miran mirando siempre, de dentro a fuera,
observan a sus retoños para que felices vivan y
crezcan.
Vigilan con celo para que maduren en tiempo y prueba,
son su tesoros, su gran cosecha.
Viven para que crezcan sin detenerse, sin
ligerezas,
serenamente, sin contratiempos, ni injerencias.
En la Madurez, los hijos del nido
vuelan.
Los soles de otoño se aman con un amor
maduro y tierno, dulce y sereno de complacencia.
Su amor es firme y sosegado que cada día se regenera.
Son muchos años, años de amor y avenencias,
de alegrías y algún problema.
Unos y otros los solventasteis con el sosiego y la
entereza
que dan los años de vuestra unión dulce y sincera.
Años de estar pendientes uno del otro,
años de mirar de dentro a fuera,
años de abrir poco a poco abrir las puertas
para que vuelen y salgan fuera,
rayos de soles que siendo otoño,
ellos son soles; constelaciones de primaveras.
SOLES DE INVIERNO. (DISFRUTE DE HIJOS, NIETOS…)
El día a día en la madurez.
Los soles de invierno son soles con somnolencia,
unos día salen, salen con fuerza,
otros días el sol se esconden tras unas nubes,
le da pereza.
Soles que esperan que el nuevo día llegue y amanezca,
y aun siendo invierno sea un día de primavera.
Soles de una nueva etapa de la vida,
una etapa con nuevas horas, con nuevos sueños,
nuevas ofertas…
Los soles de invierno también invernan,
juegan y ríen, corren y sueñan
tras rayos nuevos de primavera. (Nietos)
Los soles de invierno rigen, tutelan, miden sus
fuerzas,
son esos soles que están presentes en la trastienda.
Los soles de invierno tienen futuro,
sueños e ilusiones nuevas, muy nuevas
que cada año ellos renuevan.
Son esos soles, que tienen tiempo, tienen paciencia,
no tienen prisa, saben, que todo llega
y ellos; ellos esperan el tiempo nuevo que jamás
llega.
Los soles de invierno piensan mirando
hacia un camino que se aleja y al momento
siempre retorna por un sendero de vida nueva.
Mientras esperan, tienen sus sueños y fantasean
con la llegada de nuevos días de primavera.
Juntos una vida entera.
En la pareja el amor maduros de los sesenta,
es una vidas en la que las ilusiones ya no son
vuestras
son: de vuestros hijos, de vuestros nietos
y algunas vuestras.
En ellos habéis sembrado nuevas semillas,
ilusiones nuevas, nuevos futuros, primavera
nuevas,
estaciones que poco a poco a ellos se acercan.
Vosotros fuisteis soles de cuatro estaciones
y aún, una que vivir os queda.
Sois soles de un invierno al que dais
color, luz y calor en los días de densa niebla,
sois el faro que guía al navegante en las noches de
tormenta,
la campana que orienta al peregrino perdido en las
montañas,
sois consejeros de los que inician su caminar por la
vida,
sois, la plena sabiduría, la sabiduría añeja.
El resumen.
Paso a paso, siempre junto, siempre
hablando,
siempre el uno pendiente del otro y
lo más importante,
siempre amándoos.
En cada una de las etapas de vuestra
vida en unión seréis;
los soles que en ellas brillan,
soles de primavera,
soles de estío que queman,
soles de otoño que dan color a los
campos,
soles de inviernos que hacen los
días más largos.
En esas, en cada una de las
etapas
debéis hacer realidad vuestras
ilusiones juntas,
vivireis juntos los sueños juntos
soñados,
soslayareis juntos todos vuestros
obstáculos,
los problemas que os surjan en
vuestro caminar
juntos por los caminos de la vida.
Vivireis juntos, siempre atentos el
uno del otro
y ambos a la vez pendientes de los
vuestros.
Seréis, la cara y la cruz uno del
otro,
como el agua es del fuego, la luz de
las tinieblas,
la lluvia del sol, el viento de la
calma,
la noche del día, la alegría de la
tristeza,
el odio del amor, lo bello de los
feo…
Está claro, que toda cara tiene que
tener su cruz
y esto es lo que os complementará y
os hará ser más fuertes,
casi invencibles y más felices a la
vez.
Pues siendo solo dos seréis tres.
Ambos sois el uno en el otro y los
dos uno solo
para todos a los que queréis y están
cerca.
Os mantendréis muy fuerte si os
mantenéis unidos
y con esa fuerte unión, mantendréis
unidos
a todos los vuestros en torno a
vuestra unión.
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