18 oct 2014

LA MALETA AZUL


EL TREN DE LA NOSTALGIA.
He sentido en sueños que me hablabas, 
he escuchado tu voz oculta 
en la densa oscuridad de mi habitación,
yo me acurrucaba entre las sabanas de mi cama.
Escuché tu voz, oí yo tus palabras, 
mas yo no sé qué mensaje a mí, 
a mí me trasladabas.

Quizás fuese ese adiós 
que yo nunca de ti escuchara, 
quizás fuese un te quiero,
ese te quiero que ya casi olvidara, 
quizás fuese ese reproche que tú,
que tú queriéndome decir nunca,
nunca tú a mí, tú me reprocharas.

Tal vez, tal vez, tan solo yo soñara.

Yo sé que fue un sueño 
pues tú junto a mí no estabas. 
Yo sé que era un sueño, vacía.
vacía estaba mi cama y mi casa.
Tú ya te habías ido, 
te fuiste una mañana, 
una mañana gris en la que el cielo,
el cielo en ti se derramaba.
Lloraba el cielo al verte a ti partir 
con tu maleta azul de la mano colgada.
Caminabas por una carretera 
que en la estación del tren 
ella desembocaba.

El tren de esa estación 
siempre al entrar silbaba, 
silbaba la canción, 
canción de la nostalgia. 
Es esa, la canción que escuchan 
los tristes corazones solitarios
cuando dejan sus casas, 
cuando les dicen adiós 
unas manos vacías y lejanas,
unos ojos regados por las lagrimas
que miran detrás de los cristales
en las ventanas altas.

El tren se va alejando, 
se aleja de mi casa 
y en sus vagones lleva, 
lleva mis esperanzas, 
se lleva mi corazón 
dejándome el dolor 
y la dura nostalgia.

Escucho en el aire 
su monótono ruido 
al rozar el acero, 
de los férreos railes 
por los que se desplaza.
Diviso su penacho de humo 
entre las altas montañas.

De pronto el silencio, 
el tren de la nostalgia 
se lo trago de un golpe 
un túnel en las montañas.
En el quedo para siempre 
encerrado en su alma 
aquel amor tan dulce 
que siempre yo he guardado
muy dentro de mi alma.
Te lo llevaste todo en la maleta azul 
que de tu mano colgaba.

¡Sí!, ahora yo lo sé 
que solo fue un sueño 
en el que tú me hablabas. 
Mi cama está vacía,
vacía está; mi casa y mi alma. 

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