23 oct 2014

TU SUEÑO


LA SONRISA DE TU CARA

Entré en tu habitación con las cortinas echada, 
la luz luchaba y luchaba pretendiendo atravesar 
el lienzo que la ocultaba.
Un rayo de luz errante se coló entre las sayas 
y se estrelló en un espejo que de la pared colgaba.
El rayo del sol curioso iluminaba la estancia, 
un tocador con su espejo y unos tarros lo acompañan, 
un cepillo para el pelo sobre bandeja de plata, 
en una silla sentada una muñeca pepona 
vestida con mucha gracia 
que parece una princesa con su diadema de nácar.
En otra pared había un armario que guardaba 
tu ropa muy bien colgada, 
un viejo baúl labrado en un rincón se ocultaba 
con su tapa de madera con filigranas talladas, 
olía a ropa nueva, a ropa recién lavada 
con aromas de romero y fragancias de lavanda
y en la pared de enfrenta frente a la amplia ventana 
una cama con dosel con sus ropas alborotadas, 
en ella te vi dormida y comprobé que tú soñabas 
por la sonrisa feliz que tu cara reflejaba.

Yo con el rayo de sol entré, como un ladrón en tu estancia 
y te robe la imagen de la sonrisa en tu cara.
Dormías, tú si dormida, estabas sobre tu cama, 
con tus cabellos revueltos sobre la blanca almohada, 
con un semblante tan dulce y sonrisa almibarada, 
la felicidad completa se reflejaba en tu cara.
Tu eras la Mona Lisa dormida sobre la cama
con su sonrisa feliz y a la vez tan enigmática.

El rayo del sol inquieto se estrelló sobre tu cara 
y se ilumino tu rostro y la sonrisa enmarcada. 
Tú te moviste inquieta, pensé que te despertabas 
pero el rayo prudente se retiró de tu cara 
y serena te quedaste sonriendo, tú soñabas.

Me senté a contemplar tu dormir, la dulzura de tu cara 
y se me escapó el tiempo con el reloj de la sala.

Cuando tú te despertarte la mañana ya pasaba 
y yo te dije amor mío, qué tus sueños me contaras.
Tus sueños no me contaste, no quisiste amor mío 
que yo en tus sueños entrara.

Nunca jamás yo te dije que en tu habitación entrara, 
que contemplé tu soñar mientras dormías en tu cama.

¡Quien fuera rayo de sol! para colarse en tu estancia 
y contemplar tu dormir y la sonrisa en tu cara.


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