SUEÑOS.
Un día más (y ya son muchos)
he recorrido el camino
de los recuerdos
de aquellos días que un día vivimos
y ya se fueron.
El roble que tantas veces
nos dio sombra y cobijo
ya se ha secado y sus ramas
ayer tan verdes
mirando al cielo altivas, ufanas
hoy están secas desangeladas,
ya no dan sombra, ya no nos guarda
nuestros secretos ni esos mensajes
que yo grabara en su corteza
con mi navaja.
El camino de mis recuerdos
cruza vastos desiertos,
belleza innata,
valles muy fértiles,
verde esperanza,
altas montañas fuertes
e inquebrantables
que al cielo hablan.
desfiladeros que un día abrieran
entre sus peñas las bravas aguas,
donde se guardan,
las ilusiones y los recuerdos
en lo más profundo de esa cárcava.
En el desierto yo he encontrado
que sus arenas están cansadas,
no forman dunas, no borran huellas
de caminantes y caravanas.
Que en sus oasis ya no hay palmeras,
y están carentes de fresca agua.
Dejé el desierto acompañado
por el viento que siempre anda
y el camino de mis recuerdos
camina ahora por esos valles
entre montañas.
Mis valles, están muy tristes,
ya están marchitas las flores
a la vera del camino,
las mariposas que le daban
alegría y colorido,
ya se marcharon a otros destinos,
ya no canta el agua de sus arroyos
ayer alegre hoy muy callada.
La hierba verde de sus praderas
cambio su frescura a ocre tierra.
Deje los valles con su tristeza
y mi camino subió la cuesta
de la montaña y busqué en ella
su lozanía y su belleza.
Mientras subía yo contemplé
que esas montañas no eran las mías.
Era un paisaje frío y sombrío,
donde en su bosque solo hay silencio
ya no toca la lira la dulce brisa,
ni en sus cielos vuela el águila
ni en sus claros se ven los ciervos,
ni en sus peñascos se ven
íbices y los rebecos.
Crucé el angosto desfiladero
de mis recuerdos
y en él no hallé las ilusiones
y nuestros sueños
que en él guardé ya hace un tiempo.
Me desperté y comprendí
que solo, solo había sido
un triste sueño.
Un sueño en el que yo, en las noches
en él busco mis recuerdos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario