Aquella
es mi niña,
la
que camina despacio
con
la mirada perdida,
en
el horizonte vasto.
Aquella
niña es mi niña
la
de los zapatos blancos,
la
de la cara bonita,
la
de los cabellos largos.
La
que pasea a solas,
por
el parque muy despacio.
A
mi niña tan bonita
la
que ronronean los gatos.
Mi
niña un día
se
enamoró de un chiquillo
que
a ella no la quería,
y
desde aquel día mi niña
tiene
su corazón roto
y
su mirada perdida.
Pasea
todas las tardes,
mi
niña pasea sola
con
su mirada perdida
con
sus cabellos de oro
columpiándose
en la brisa.
Es
la brisa de la tarde
su
única compañía.
A
mi niña de sus labios,
se
le borró su sonrisa.
Mi
niña pasea a solas
por
el parque,
es
mi niña la que habla
con
las flores,
es,
a la que los jilgueros saludan,
es
a ella, a quien los ruiseñores
cantan
cuando el parque pisa.
Una
tarde de primavera
que
muy suave llovía,
mi
niña estaba sola
en
el parque que solía.
Mi
niña estaba a solas
con
la lluvia, su amiga.
A
mi niña le acariciaba la lluvia.
La
lluvia se deslizaba por su rostro
dibujándole
sonrisas.
Mi
niña pasea siempre que llueve,
pues
la lluvia es; su única amiga.
Es
mi niña, la novia del parque,
es
mi niña, la amiga de la lluvia
su confidente más intima.


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