...POR EL VIENTO DEL PONIENTE.
Ruge
y llora el mar,
cual león herido,
cual león herido,
ruge
y llora el mar porque está
abandonado,
solo y dolido.
El
viento de Poniente
que
siempre fue su amigo,
ya
se ha ido.
Se
fue, sin decirle adiós
se marchó, quizás herido.
Herido por una ofensa
que nunca sucedió.
se marchó, quizás herido.
Herido por una ofensa
que nunca sucedió.
Ruge
y llora el mar,
aunque sin Poniente
el mar puede llorar,
porque el Levante
aunque sin Poniente
el mar puede llorar,
porque el Levante
su
otro viento amigo
le prestó,
le prestó,
su
fuerza y también su voz
para
que el mar pueda rugir
y
llorar también,
por su otro amigo
que sin decirle adiós, se fue.
por su otro amigo
que sin decirle adiós, se fue.
Su
amigo el viento de Poniente
que
se alejó de él y nunca,
nunca jamás
nunca jamás
una
nota de adiós de él ha recibido.
En
el malecón de Poniente
donde
se encontraban cada día
el
viento de Poniente y el mar.
Yo
hoy, le he escuchado llorar.
Llorar
por la ausencia de su amigo
al
que añora y quiere abrazar
pero, que hoy no está.
Grita
el mar con voz prestada,
llora
el mar con sus lágrimas saladas,
con
sus olas de mar que están calmadas,
con
su espuma blanca que está callada.
Blanca
es la espuma de las olas bravas,
blancas
son, las alas de las gaviotas
que
ya no vuelan sobre las olas,
porque
el viento de Poniente ya no habla
está,
en calma, está ausente de la ensenada.
Las
gaviotas ya hoy no vuelan,
ya
no se bañan sobres las olas.
Están
posadas en el malecón,
donde
el mar ruge, clama y llora.
Donde
mirando hacia Poniente
el
mar implora, clama y llora
mientras
espera, el mar espera
a
que el viento de Poniente
volver quisiera.
volver quisiera.
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