Hola mi amor.
¿Cómo te ha ido?
En los días de este verano
que cabalga a la grupa
de un pura sangre alazano
sin ronzal ni acicates
con que poder gobernarlo
cuando sale galopando.
Él cabalga alegremente
cuál espíritu que es libre
e inocente.
Que es feliz y bondadoso,
a la vez, rebelde y sensible es.
El estío se nos va,
mas su calor no revierte.
Solo podemos,
la canícula soportar
a la sombra
de un tupido nogal,
en la piscina al nadar
y con las olas del mar.
David un año más,
hemos podido disfrutar
de tu muy lindo tesoro
y es que la vida nos da
el poderla abrazar,
el con ella dialogar,
el disfrutar de ella,
de su gran simpatía
y de su eterna inocencia.
Qué bonita es mi niña.
Cuanta felicidad ella lleva.
Cuanta es su simpatía
cuanta alegría trasborda.
David tu hija nos da la vida,
nos ayuda para poder soportar
estés gran dolor y pena
que moran en lo más hondo
de nuestro corazón y esencia
desde el día en que te fueras.
es una pesada cadena
que tenemos que arrastrar
y nuestra linda pequeña
nos ayuda soportar
esta eterna condena.