Hola mi amor.
De nuevo me acerco a ti
aunque junto a ti yo vivo.
Yo siempre estoy a tu lado
y tú siempre estás conmigo.
David: El invierno va pasando
aún de él quedan resquicios.
El tiempo va cambiando
sin qué aún presente esté
esa nueva primavera que
llega y aún no se ve,
se demora otra vez.
El invierno su impronta
va perdiendo.
Ya da sus últimos coletazos
pues se niega a marchar
sin nada debajo el brazo.
Es un invierno atípico
que se niega a dejarnos.
Ya se ve en el horizonte
una primavera tarda
que camina muy despacio
no quiere ser despertada
de su prolongado letargo.
La primavera se anuncia
con las flores del almendro,
del cerezo, del ciruelo,…
que visten las laderas de los montes,
los parques de flores llenos,
las riberas de los ríos
donde trinan los jilgueros
y algunas plazas y alamedas
se visten de primavera
dando un poco de alegría,
a lo confuso y lo negro.
Esta nueva primavera
que pinta de mil colores los campos
donde pululan insectos
cual las laboriosas abejas
que buscan de flor en flor
el polen, que es su alimento.
Las iglesias y los templos
se llenan con el humo y el olor
del empalagoso de incienso.
Olor a cera quemada
que grita a los cuatro vientos,
que, como en toda primavera
Jesús de nuevo ha muerto.
Nosotros aquí seguimos
esperado tu regreso
aunque sabemos que tú,
no volverás si no es en sueños.
Tú vives y siempre vivirás
en nuestro amor y recuerdos.
David, es por ello que,
cuando todos junto estamos
y todos a la vez hablamos
tú estás siempre presente
con nosotros platicando.
Nos negamos a creer que tú,
no te encuentres, a nuestro lado.

