Hola David;
¿Cómo van tus cosas?
Supongo que donde estás
los problemas no molestan.
Preocupaciones no habrá?
Todo será monotonía, rutina,...
Divina serenidad,
El tiempo no es importante,
las prisas no existirán.
El vivir será sereno,
relajación de verdad.
Lo que, en este terrenal mundo
pensamos que debe ser;
lo que los pobres mortales llamamos;
gloria, felicidad, placer.
Qué cosa tan aburrida debe ser,
el no tener que pensar,
ni tener preocupaciones,
ni tener que preocuparse,
ni en el mañana pensar.
Creo que, no habría hermosura
si no hubiese fealdad.
Para que exista lo bueno
tiene que existir el mal.
David, solo yo quiero pensar
que donde quieras que estés
hayas encontrado tu paz.
A nosotros desde que tú te fuiste
se nos fue la realidad,
se fueron las ilusiones,
se nos olvidó el afán por
intentar avanzar.
Esas y otras muchas cosas
que antes fueron importantes.
Ahora son; anodinas y banal.
Desde el día que tú marchantes
al mismo tiempo,
se volvieron banales para siempre,
cosas que creíamos importantes.
Solo pensamos, solo queremos
y deseamos, que donde tú estés,
sea ese el cielo que tú mereces.
Nuestra gloria la tenemos cerca.
Es un rayito de luz que nos alivia el dolor,
que suaviza nuestras penas.
Es la alegría que llena nuestro hogar
cuando su figurita se recorta
en el trasluz de la puerta.
Ella es; nuestra pequeña gran gloria.

