Hola cariño; Estamos en Mayo,
y veo la primavera reflejarse
en los árboles y en floridas rosaledas,
que muestran su hermosura
ofrendas divinas de las primaveras.
Un mes luminoso que la gente
espera,
un tiempo bonancible que trae
las caricias que todos esperan.
En él nos sentimos a gusto
la vida se alegra, celebramos fiesta
y esa alegría nuestros rostros muestran.
Una estación que tras ella deja,
el frío, la pereza de un largo invierno
que al dejarnos,
mucho a él le cuesta.
El invierno se aleja, se va
y verlo marchar es toda una fiesta.
Cuando marzo ya no está,
cuándo abril poco a poco, se aleja,
cuando mayo está ya muy cerca,
los días se estiran, la luz se transforma,
las lluvias suaves los campos despiertan
retornan las aves, pueblan las florestas,
con sus dulces trinos nuestros días alegran.
La gente se anima y se desperezan
cada día es, y son, días de fiesta.
El primer domingo de mayo la gente celebra
el día de la madre en la primavera.
En las estancias de un humilde hogar
alguien nerviosa por él se pasea.
Todo día está, ella está a la espera
de una llamada que se demora, que no llega.
Llamada cargada de buenos deseos,
de lindas promesas, amores fraternos,
ilusiones plenas, los mejores deseos
para una vida de cariño llena.
Todo esto cumplido es una cadena
que une el barco al noray del puerto
para que los vientos y las fuertes olas,
moverlo no puedan.
Pero un eslabón de esa gran cadena
hace ya unos años, ya no une fuerzas.
y su dulce voz en el corazón de su madre
David; tu madre querida paciente
El oírte hablar cambiaría su crudo invierno

