Hola David.
Hoy he vuelto a nuestro rincón
preferido,
entre las aguas y las rocas.
Ese lugar tan tranquilo
donde se bañan los peces
y cantan las caracolas.
Donde los vientos del norte
cabalgan sobre las olas.
Ese
lugar tan recóndito
de serenidad concreta,
con firmes acantilados
que impávidos soportan
su lucha con este mar
que pretende derribar
su tesón y su firmeza.
David. El mar estaba sereno,
calladas las caracolas
y los penachos de espuma
a la playa nunca llegan.
Sentado
sobre una roca
contemplo olas tras olas
que se acercan a mi mas,
nunca a mojarme llegan.
Las pregunto yo por ti,
y antes de responderme,
ellas se alejan y se alejan.
Y yo te seguido esperando
por ver si tú te me acercas.
Ya la tarde se ha ido
y yo, me he ido con ella
quedando la playa sola.
David yo te seguiré esperando
mientras admiro de tu mar
su bravura y suavidad
su constancia y su belleza.





