Hola David, un día más
me pongo a dialogar contigo
y a contarte nuestras vidas
aunque sé,
que tú la vives conmigo.
Recuerdo una vez y otra,
recuerdo yo aquel tiempo
en que tan felices fuimos.
El tiempo, nuestro cruel amigo.
El tiempo que se desliza en silencio,
como el agua de la lluvia
por los tallos verdes del trigo.
Ahora David,
vivo yo de los recuerdos
de aquellos tiempos,
que muy juntos los vivimos.
Recuerdos que guardo yo
cual tesoro protegido
para que nunca jamás
sean pasto del olvido.
El tiempo pasa;
pero la pena y el dolor
a nuestras almas se agarran.
David, hoy llueve y quizás,
quizás mañana
en los altos montes nieve.
Haga bueno o haga malo
el tiempo no se detiene.
Yo me amarro a mis recuerdos
de los momentos vividos
en los que vuelvo a vivir,
vivir, de nuevo contigo.
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