21 dic 2023

UNA NUEVA NAVIDAD

Hola David: 
hoy también llueve e incluso hace frío.
Para nosotros el frío ya es algo persistente.
Se instaló en nosotros desde 
el mismo instante en que nos dejaste.
Él es el huésped, que no hace ruido, 
que no se oye, pero se siente. 
Que no se marcha, tampoco se esconde
es permanente e indeleble.
Nos acompaña a todas parte. 
El frío se quedó en nosotros para siempre,
envolvió nuestras almas e inundó los corazones.

Cariño mío; 
Esperamos que donde quiera que tú estés 
seas muy feliz; bien lo mereces.
Que ya no sufras el dolor que tanto hiere.
Que lograras la paz que es tuya, te pertenece.
Que tu lucha se quedase ahí para siempre. 

Aquí nos tienes, con el dolor y la pena 

de no tenerte y acompañarte eternamente.
Te fuiste por el camino que retorno 
nunca tiene.

Caminaste tú solito, 
con la brisa de la tarde 
hacia un nuevo horizonte.
El vacío que dejaste 
lo ocupará para siempre 
el dolor y la tristeza 
que ya nunca se revierte. 

Te alejaste sin poder verte. 
lo hiciste acompañando a la brisa
que es, tu amiga de siempre.
Ahora eres, como la brisa 
que no se la ve, pero está presente.

Mañana cuando estemos 
todos juntos
alrededor de la mesa 
y tú lugar este vació 
y vacío él se queda
como se queda el de aquellos 
que antes de ti partieran.
Ya nunca será lo mismo
el silencio, el dolor,
los recuerdos y las penas,
se sentaran en los lugares
en que las sillas esperan.

Habrá miradas a escondidas, 
lágrimas delatadoras 
que pujan por liberarse 
y formar una cadena que muestra, 
en esos rostros cansados 
las tristezas, los dolores y las penas 
que hay en los corazones
y en las almas que te añoran.

¿Quién pondrá notas a los platos 

que adornaran nuestra mesa? 
¿Quién hará de juez y parte 
de lo que se hable en ella?
¿Quién dirá esa palabra de humor, 
para que la risa venga?
Nadie, será ya capaz de hacer, 
que esos momentos vuelvan.

David hijo mío, te veamos o no,
estarás tú siempre presente
y sentado en nuestra mesa.

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