Hola
hijo mío;
un día más necesito conversar contigo
y así poderte yo hablar
de lo mucho que penamos
al no poderte tener
físicamente a nuestro lado.
¡Si!
Cariño, ¡Sí! La hemos tenido,
con nosotros un fin de semana más.
Con ella a nuestro lado nos sentimos
más felices, si felices aún
las penas y el dolor nos permiten estar.
al sentirla a ella tan cerca
y tan nuestra a la vez
y a ti en ella poderte ver
con simplemente mirar
tú en ella siempre estas.
En
ella depositamos,
todo nuestro amor y cariño,
el que para ella
siempre hemos guardado
y ese cariño y amor que a ti
te tendríamos que estar
cada día dando y dando.
Cariño
mío, qué guapa está,
que feliz es, feliz de verdad
ella lo está y estará.
Gracias
a Dios, ella vive
en su inocente ignorancia.
Y en esa su ignorancia
ella es libre de penas y de desgracias.
Ella está vacunada de todo el dolor,
el desconsuelo y la pena
que a todos nos taladra,
que han parasitado corazones
y las almas.
en ese lugar en el que ahora moras.
Nosotros lo intentamos todos juntos
para que tú no tengas que llorar
las penas que son ajenas.
que tú vives para siempre
dentro de nuestros corazones
y nuestras almas con tu presencia
de serenidad las llenas.


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