Hola
mi amor, cómo te encuentras?
En
este momentos el tiempo,
que el invierno nos reporta,
nos siembra de pereza nuestra alma
y
el corazón de tristeza.
A
lo largo del Camino de Santiago
los
peregrinos nos dejan
encima de los hitos y mojones
pequeños cantos rodados,
pequeñas piedras roqueñas
que son la constatación, símbolo,
de una liberación que pregonan.
Significan
el descargo
de sus dolores y sus penas,
de problemas que les lastran
sus mochilas y sus piernas.
Todos desde que nacemos
somos peregrinos de la vida
de un vivir que cada uno
sobre sus hombros lo lleva.
La
vida es la mochila
que cada uno acarrea.
Unas grandes e ingratas,
y el llevarlas mucho cuesta.
Otras son
demasiado exiguas,
que apenas si se las nota.
El caminar por la vida
a los pobres nos enseña
que el cargar con esta vida
es algo
que se soporta,
unas veces con alegrías y fiestas.
atrás muchas con dolor
con lágrimas de desazón,
que de nuestros ojos brotan.
Penas, que lastran el corazón
y el alma carga con ellas.
En el caminar la vida,
en cada etapa de ella,
dejamos en momentos de vida
los montecitos de piedras
que vamos desalojando
de nuestras grandes mochilas
y ya, nos liberamos de ellas.
Piedras unas sobre otras
a lo largo del camino de la vida
que dejamos en los cruces
para qué los que vienen detrás
sepan que es bonito el vivir
si te sabes liberar
de la carga que soportas
David mi amor a ti,
te liberaron
injustamente de ella.
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