Hola David mi amor;
Estamos de nuevo en primavera.
Una nueva primavera sin ti,
donde la vida se regenera y cambia.
El mar se serena y calma,
cuando se acerca a la arena,
las nubes saltan y juegan,
las nubes suben y bajan
y reparten generosas con todos,
el tesoro que ellas guardan.
Con el sol que las rodea y traspasa,
con esos campos arados
que sedientos, lluvia claman.
Los árboles se despiertan
por ellos corre su savia
y muestran el nuevo vestido
de sus desnudas
ramas.
Las aves van retornando
alegran nuestras mañanas
con trinos y algarabías
mientras
construyen sus nidos.
David;
En las intricadas ramas.
Esta mañana temprano
me ha despertado unos trinos
y el batir de unas alas.
Hijo mío;
han vuelto las golondrinas
que tanto a ti te gustaban
verlas, elaborando su nido
que sería su linda casa.
Cuando llegue el verano y volvamos
a nuestra humilde morada
donde tu pequeña juega
y se queda embelesada
con el vuelo de las oscuras golondrinas
que anidan en nuestra morada.
David si las golondrinas hablasen
seguro, que por ti ellas preguntaran,
ellas notan que tú no estás, que tú faltas.
Tú faltas hijo mío y desde que tú no estás.
Ellas construyen su nido, no paran,
Pero las golondrinas desde que
tú no estás ellas no cantan.


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