Hola mi amor, de nuevo aquí contigo.
¿Cómo estás cariño mío?
¿Cómo te encuentras mi niño?
Mi niño, tan añorado y querido.
Mi hijo pequeño,
que hace tiempo se marchó
caminando él solito por la senda
que todos hemos de andar
y que solo, tan sólo tiene un sentido.
David cariño mío.
No puedo dejar de pensar,
lo pronto que tú te has ido.
Tampoco yo sé luchar
para poder salir y olvidar
de este inmenso vacío
que me pretende ahogar
donde me encuentro hundido.
El tiempo pasa David.
Lo veo cada mañana al despertar.
Lo veo como se aleja con su lento caminar.
El tiempo se va en silencio
sin a nadie molestar.
El tiempo nada se lleva,
todo lo deja, en las manos del azar.
El dolor persiste, la pena se aferra
en nuestros corazones y en el alma
que sufre, que llora y jamás se queja.
Cada día, cada momento David;
tú conmigo vas siempre a mi lado
caminamos en silencio y de la mano.
Te hablo y no me contesta.
Te miro a los ojos y tú no alteras,
el pasar de tiempo en ti no se nota.
Solo, tan solo tus fotografías
Se están vistiendo con tonos
verdes, azules
y rojas.
La edad en ellas; David, si se nota.
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