(Esta fotografía es el enlace natural entre una encina y un roble)
En silencio entró la Parca en vuestra casa.
En silencio recorrió pasillo y sala,
en silencio llegó sin hacer ruido.
Llegó, llegó hasta la cabecera de tu cama.
Entró de puntillas sin hacer ruido,
de puntillas entró donde tú estabas.
Estabas tan solo y tan dormido,
que nadie se dio cuenta de que entraba.
En silencio entró la vieja Muerte,
en silencio entró, la Muerte en casa.
Sentóse la Muerte a los pies de la cama
cuando dormías. En silencio miró
donde tú estabas.
Contempló en silencio tu dormir.
En silencio contempló tu soledad,
tu sosiego y tu calma.
La Parca no quiso despertar tu dormir,
por ello te llevó consigo en su marcha.
Entró la Muerte en el silencio.
Entró cuando feliz dormido estabas.
Entró, entró tan solo para hablarte
y al verte tan solo y tan dormido,
No quiso, no quiso despertarte.
No quiso despertarte en tu dormir
y te llevo consigo a su fusca morada.
Tu cuerpo quedó allí tendido,
echado sobre la tibia sábana.
Un cuerpo decrépito y vacío.
Un cuerpo que ya no tenía alma.
Quedó tu cuerpo tendido e inerte
sobre la vieja cama. Cual deja
su piel la vieja sierpe,
cuando ya no le sirve para nada.
Sobre el campo estéril del Invierno,
duerme la bruma tarda que no anda.
Sobre el campo desolado y baldío,
cae, lentamente la lluvia que lo baña.
En el tronco hueco y malherido
del viejo roble que duerme en la besana,
de nuevo ha vuelto el búho hacer su nido.
De nuevo se ha vuelto a verse,
el verde en su rama.
En el cielo se ven ya nubes blancas
que anuncia, la primavera que adelanta.
Cabalgan en el cielo nuevas nubes,
cabalgan en el cielo nubes blancas.
En silencio entró la Muerte un día,
entró en el silencio de tu casa.
No abrió para entrar ninguna puerta,
ni siquiera rozó, la tan bruñida aldaba.
En tu cama te encontró dormido,
soñabas con tiempos que añorabas.
No quiso, no quiso despertarte
y te llevó consigo a su oscura morada.
Cabalga, cabalga sobre el cielo, poeta.
Por el cielo, cabalga el poeta que soñaba.
Galopa sobre las nubes blancas.
Cabalga hacia el infinito,
escribiendo poemas en mi alma.
Escribe tus versos en el papel divino,
ese papel que por tener, tiene hasta alas.
Escríbelos poeta; escribe poemas en mi alma.
No, no quiso despertarte la Muerte
y te llevó consigo, consigo a su morada.
No quiso despertarte la Muerte.
Poeta, tú soñabas.
Ya se murió el poeta. Aquel poeta,
que para dormir soñaba.
Se fue; dejando sus versos escritos.
Escritos; poemas en mi alma.
LA MUERTE DEL POETA (A mi padre)
En silencio recorrió pasillo y sala,
en silencio llegó sin hacer ruido.
Llegó, llegó hasta la cabecera de tu cama.
Entró de puntillas sin hacer ruido,
de puntillas entró donde tú estabas.
Estabas tan solo y tan dormido,
que nadie se dio cuenta de que entraba.
En silencio entró la vieja Muerte,
en silencio entró, la Muerte en casa.
Sentóse la Muerte a los pies de la cama
cuando dormías. En silencio miró
donde tú estabas.
Contempló en silencio tu dormir.
En silencio contempló tu soledad,
tu sosiego y tu calma.
La Parca no quiso despertar tu dormir,
por ello te llevó consigo en su marcha.
Entró la Muerte en el silencio.
Entró cuando feliz dormido estabas.
Entró, entró tan solo para hablarte
y al verte tan solo y tan dormido,
No quiso, no quiso despertarte.
No quiso despertarte en tu dormir
y te llevo consigo a su fusca morada.
Tu cuerpo quedó allí tendido,
echado sobre la tibia sábana.
Un cuerpo decrépito y vacío.
Un cuerpo que ya no tenía alma.
Quedó tu cuerpo tendido e inerte
sobre la vieja cama. Cual deja
su piel la vieja sierpe,
cuando ya no le sirve para nada.
Sobre el campo estéril del Invierno,
duerme la bruma tarda que no anda.
Sobre el campo desolado y baldío,
cae, lentamente la lluvia que lo baña.
En el tronco hueco y malherido
del viejo roble que duerme en la besana,
de nuevo ha vuelto el búho hacer su nido.
De nuevo se ha vuelto a verse,
el verde en su rama.
En el cielo se ven ya nubes blancas
que anuncia, la primavera que adelanta.
Cabalgan en el cielo nuevas nubes,
cabalgan en el cielo nubes blancas.
En silencio entró la Muerte un día,
entró en el silencio de tu casa.
No abrió para entrar ninguna puerta,
ni siquiera rozó, la tan bruñida aldaba.
En tu cama te encontró dormido,
soñabas con tiempos que añorabas.
No quiso, no quiso despertarte
y te llevó consigo a su oscura morada.
Cabalga, cabalga sobre el cielo, poeta.
Por el cielo, cabalga el poeta que soñaba.
Galopa sobre las nubes blancas.
Cabalga hacia el infinito,
escribiendo poemas en mi alma.
Escribe tus versos en el papel divino,
ese papel que por tener, tiene hasta alas.
Escríbelos poeta; escribe poemas en mi alma.
No, no quiso despertarte la Muerte
y te llevó consigo, consigo a su morada.
No quiso despertarte la Muerte.
Poeta, tú soñabas.
Ya se murió el poeta. Aquel poeta,
que para dormir soñaba.
Se fue; dejando sus versos escritos.
Escritos; poemas en mi alma.

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