29 oct 2005

SOLEDAD

Soledad

SOLEDAD. (A mi padre)


Caballo desbocado sin brida y
sin gobierno, que cruza la
vasta estepa sin freno y sin dueño.
Las tardes tristes y largas,
como las del duro invierno.
Las noches son eternas,
no tienen ni la savia, ni tienen
la viveza y huelen a denso incienso.
Los días son infinitos,
pero vacíos e inmensos.
Días; que no se llenan
con nada, melancólicos,
incompletos.
¡Soledad!
¿Quién te escucha en el silencio?
¡Soledad!
¿Quién te habla en tu mudez
con el sonido del trueno?
¡Soledad!
Silenciosa y serena,
como la bruma y el tiempo.
¡Soledad!
Pesada y lenta,
como el paso de los muertos.
¡Soledad!
Como me siento de solo
en este mundo,
que de murmullo está lleno.
¡Soledad!
Que solo me encuentro yo,
cuando de ti estoy pleno.
¡Soledad!
Por qué me persigues tú,
como la Parca al enfermo.
¡Soledad!
Deja que me llene yo,
de un optimismo inmenso.

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