CAPITULO VIII
(El desenlace)
Muy cerca de Compostela,
en medio de un robledal
el peregrino cae al suelo,
ya no se levantó más.
Está muy cerca Santiago
La Berenguela él la escuchó cantar,
llamando a los peregrinos,
a maitines para orar.
El peregrino en el suelo,
su debilidad es tal
que debajo de jubón
sólo huesos había ya.
Su corazón estaba tan débil
y no pudo soportar,
el escuchar las campanas
de la Santa Catedral tocar.
El peregrino ha muerto,
no era un peregrino más,
que ha muerto por amor
y por ser siempre leal,
a una mujer en la tierra
y al Padre Dios Celestial.
El peregrino murió de noche,
de noche y en soledad,
sólo fueron testigos
de este infortunio fatal,
las estrellas de los cielos
sus guías y seguridad.
Aún dicen los peregrinos;
que muy de
mañana van
a La
Catedral a orar.
Que suelen
ver;
al
Peregrino de las Estrellas
y al
Apóstol Santiago ambos
juntos en
el altar.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario