15 ago 2006

A MARI NIEVES


Desde la distancia, en estos momentos de dolor y angustia, queremos hacerte llegar nuestro cariño y nuestro apoyo.
Tú bien sabe que nunca has estados sola y al igual que la torre de mi fotografía. Torre que parece estar abandonada y sola. Y no es verdad, ya que se encuentra acompañada por la brisa que le trae el frescor del mar. Por el sendero que sinuosamente se acerca a su base silencioso para admirarla y contemplarla en silencio. Por la tímida roca que cada día cuando baja la marea se asoma poco a poco para hablar con ella y por su eterno fiel amigo y enamorado El Mar, que a cada momento se acerca a besarla sus pies y a que la torre se mire en sus cristalinas aguas, etc.
De esta manera debes sentirte tú Mari Nieves. Lo mismo que la “solitaria” torre del Río de la Miel. Querida y acompañada por tus amigos que te queremos y estamos contigo en los momentos dolorosos de la vida aunque sea en la distancia por las circunstancias. Te queremos.
Me decía un viejo amigo mío. "Amigos son aquellos, que en los momentos de dolor están junto a nos sin necesidad de llamarlos y en los momentos de celebración, solo acuden cuando se les invita". Pues piensa que de estos amigos, tienes tú muchos.

EL DOLOR

En habitación de paredes blancas,
el dolor se sufre entre sábanas blancas.

El dolor son ayees que la boca exalta.
El dolor es llanto, quejido del cuerpo
que sufre, que pena,
que pena y que clama.
El dolor que digo,
es dolor tangible que el cuerpo padece,
que el cuerpo soporta,
que sufre y aguanta.

Dolor, que se siente,
dolor, que se palpa.

Hay otro dolor que a mí, me acongoja,
que a mí, más me espanta.
Es ese dolor, callado y sordo.
Es ese martirio, que llena de angustia,
mi cándida alma.
Es ese dolor, que solo en silencio
pronuncia palabra.
Es ese dolor, que es melancolía,
aflicción del alma.

Para ese dolor no existen remedios,
tampoco doctores,
ni pociones mágicas.
Ni existen emplastes que calme la pena
que el dolor irradia.

Es ese dolor, que es la ingratitud,
que es el desamor,
que es el abandono,
junto a la nostalgia.
Es ese dolor, que nadie comprende.
Es ese dolor, que es intangible
y que no se palpa.
Es ese dolor, que es invisible lo mismo que el alma.
Es ese dolor, que me mata a mí, matando mi alma.
Yo no tengo miedo al dolor que pueda curarse en la cama.
Yo tengo terror a ese dolor que es el dolor;
El dolor del alma.

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