Lubián, es un pequeño pueblo de Zamora que se encuentra asentado en la bajada del Puerto de Padornelo hacia el de La Canda. Se encuentra situado junto una corriente de aguas cristalinas y frías conocida por río Tuela.
Es un pueblo de media montaña. En que el granito, es el material por excelencia con el que los nativos levantan sus robustas y lindas moradas.
Los manantiales de aguas frías brotan por doquier en sus calles, con la singularidad de que cada una de ella tiene un “sabor” distinto al igual que su grado de frescor.
A los naturales de Lubián los llaman “lobos” (Quizás Lubián sea lobo. No lo sé). El lobo era un animal que según los vecinos abundaba de tal manera que era fácil verlos muy cerca del pueblo sobre todo en los inviernos duros.
Muy cerca de Lubián se encuentra la Ermita / Santuario de la Tuiza. Levantado en un bello paraje, donde la vegetación y el agua viven en perfecta armonía con el santuario. (Por desgracia, el viaducto de la autovía ha afeado en gran manera el entorno)
Mucho me gustó a mí este pequeño pueblo, hoy rodeado de grandes aéreos generadores (Molinos que no muelen) y grandes cortafuego (Senderos que nadie anda). Los aéreos generadores le reportan grandes beneficios al pueblo (según los vecinos) a costa de afear el bello paisaje que desde este lugar se contempla.
Este pequeño lugar, Lubián, ha construido un hermoso albergue para que los peregrinos que camina hacia Santiago de Compostela por el Camino Sanabres, puedan descansar y pernoctar después de una dura jornada desde Puebla de Sanabria de más de 31 kilómetros.
Gracias a los “lobos” de Lubián.
LUBIÁN
Cerca del cielo,
entre castaños y carvallos viejos.
Lubián se esconde.
Vigilado por molinos que no muelen,
senderos que nadie andan,
ríos que no saben bien
a quien entregan sus aguas.
Lubián duerme y descansa.
Quizás, para Lubián el tiempo se ha detenido.
Quizás, su reloj se paro nadie sabe cuando.
Quizás, sea esto lo mejor que a Lubián le paso.
Quizás, quizás, quizás,
esto fuese lo mejor para nosotros
y para Lubián.
Luna llena saliendo entre los aéreos generadores vista desde la terraza del albergue de peregrinos de Lubián.
2 comentarios:
Me encantó ver estas imágenes y este poema y que el poeta haya pasado por lo que fue el pueblo de mi abuela, Modesta Alvarez. Ella de muy joven emigró a la Argentina, pero siempre me contaba de cuando ella, con su perro Carbonero, salían a cuidar su ganado contra los lobos. Ella me contó de la iglesia y de la diferencia entre el rico y el pobre, de sus ocho hermanos, del hambre, de su madre cosiéndoles a sus 8 hermanos las prendas para lucir bien los domingos. O sea, hay algo de mí en ese pueblo y también, según mi abuela, una vez fue salvada de los lobos por una presencia divina (que ella juraba era San Antonio, a quien veneraba).
Todo lo bueno, lo más sencillo, lo más real, lo más limpio, lo más verdadero que yo he conocido de alguna manera salió de ese pueblo de Castilla la Vieja (tan celta que su nombre aún permanece casi en su forma original).
La verdad Beatriz, que mi estancia en Lubian no pasó de una 18 horas. Pero fueron suficiente para enamorarme de este pueblo, tanto es así que tuve tiempo suficiente de bañarme en la frías aguas del Tuela. También tuve tiempo para hablar con los lugareños y me contaron viejas historias y leyendas de lobos y de fríos inviernos, en los que los cánidos se paseaban por las calles del pueblo, como cualquier perro ovejero.
Hoy día los montes están muy sucios ya que hay poco ganado que pasten en ellos, los aéreo generadores afean su lindos horizontes y llenan el ambiente con el monótono ruido al hacer girar sus enormes aspas, pero a pesar de todo es un bello pueblo.
Siéntete orgullosa de que tus raíces tenga su primeros arraigos en el solar de Lubian.
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