16 dic. 2007

¡BAILA! GITANILLA, ¡BAILA!. (Lucernas en la plaza)


A mi esposa, la cual es muchas veces esa gitanilla que baila y baila sin recibir una recompensa de los que recibimos a diario su alegre y gratificante baile.
 

¡BAILA! GITANILLA, ¡BAILA!.
(Lucernas en la plaza)


Hay una plaza vacía
donde viven las acacias.
Hay una niña morena.
Hay una niña descalza.
Tiene su melena al viento
y sucia lleva su cara.
¡Baila! gitanilla, ¡baila!.
La niña baila que baila,
su pandereta en el suelo
solicita, una limosna a quien pasa.

¡Baila! que aún la luna no viene.
¡Baila!; Que quizás la luna
esta noche nunca salga.
¡Baila! gitanilla, ¡baila!.

Y la gitanilla sólo baila, baila
sonriendo a quien pasa.
La plaza se fue llenando
con luciérnagas muy pálidas.
Llena está la plaza
con lucernas que bailan.
El cielo se fue llenando de estrellas.
Y la gitanilla niña. Baila y baila.
La plaza sigue vacía de gente,
llena de luces y acacias.
Los trasuntes pasan corriendo;
no se detienen a mirarla.
¡Baila! gitanilla, ¡baila!.
Tiene su melena al viento,
y de sus pies va descalza.
De púrpura se tiñe el suelo
lo tiñe sus pies que sangran.
Su pandereta en el suelo
apenas si tiene nada.
¡Baila! gitanilla, ¡baila!.
Ya ha llegado la luna,
y por su cenit cabalga.
La gitanilla en la plaza,
baila, baila...
Si pasas por la alameda
que desemboca en la plaza
y ves bailar a una niña
de tez morena y descalza.
Dale tú unas monedas
que con su baile te paga.
¡Baila! gitanilla, ¡baila!




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