2 jul. 2008

SE NEGÓ LA NOCHE A VENIR

La bahía de La Herradura

SE NEGÓ LA NOCHE A VENIR

Se negó la noche a venir.
La noche no acudió a su cita
porque tú ya no estabas.
Se quedó la noche bailando
con el viento en la veleta
y se fue de madrugada
Escucha cual pasa el silencio.
Escucha, ese silencio que habla.
Ese silencio que dice,
que no habrá madrugadas.
Ya se nos fue con la aurora aquel;
Aquella mudez que hablaba.
Se fue el silencio a decirle
a la luna enamorada.
Que están frías, muy frías
Que están muy solas tus sábanas.
La noche es contraria a la aurora.
El atardecer está pendiente del alba.
La noche es amiga de la luna y las estrellas.
El sol se inquieta si se demora el alba.
Y yo te espero en silencio.
En el silencio que habla.
En el silencio, silencio,
de una noche callada.
Esperando, a que se apaguen luciérnagas.
Espero, a que se cierren ventanas,
a que dejes un resquicio
por donde se cuele el alba.
Se nos fue sin saberlo el silencio.
El silencio. Ese vacío que habla.
Se nos fue y con él nuestro amor;
un día, en la penumbra del alba.
¡Espera! Silencio, ¡Espera!
No te lleves, mis ilusiones calladas.
No pregones, mis amoríos secretos.
Espera y nos marcharemos ambos,
con la aurora en la mañana.
La noche se negó a venir una vez más.
Se negó, porque el silencio no estaba.
Se negó porque tú tenías:
las luciérnagas encendidas,
tus sábanas frías y vacías.
y cerradas las ventanas.
El silencio cruzo de puntillas por tu calle.
Quizás no quiso despertarla.
Quizás no quiso, despertar al alba.


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