26 sept. 2008

ILUSIÓN Y NOSTALGIA. CASA VIEJA HOGAR NUEVO


Siempre que acudo algún lugar invitado o bien realizamos alguna actividad extraordinaria con los amigos, me piden que escriba algo sobre el tema, bien un pequeño memorándum, o bien unos versos. Ayer día 25 de septiembre nuestros amigos Nieves y Juan nos invitaron a una comida para inaugurar su nueva casa en el pueblo y la verdad es que nos trataron muy bien. Pero lo más importante, es que han dejado una casa muy bonita. En definitiva que han puestos además de su dinero todo su buen hacer y buen gusto. Espero que Dios les conceda muchos, pero que muchos años para que la disfruten de ella con toda su familia.
La verdad es que me sentí un poco vacío, ya que Nieves siempre me pide que escriba algo para cada ocasión y en esta no llevaba nada escrito, ni tenía pensado hacerlo, después pensándolo he decidido escribir unos humildes versos que espero que les gusten.
Muchas veces cuando te piden que escribas sobre algo en concreto, no sabes bien que escribir, incluso algunas veces te lo tienes que inventar, pero esta vez no he tenido que hacerlo. Ellos mismo me han dado el guión. Se les notaba, alegres y contentos, además de orgullosos de su nueva casa. Pero tras esa alegría y ese orgullo yo descubrí la nostalgia y los viejos recuerdos de la vieja casa, aquella en la que pasaron tantos años y vivieron tantos recuerdos, unos alegres y otros no tantos. Pero sus recuerdos. Espero que les gusten y sea un poco la realidad lo que yo pude intuir en estos amigos. Tener nostalgia de las cosas pasadas no es malo. Que sería de la Humanidad sin recuerdos.
Nieves y Juan os deseo la mayor felicidad y disfrute de ese nuevo hogar.
ILUSIÓN Y NOSTALGIA.
CASA VIEJA HOGAR NUEVO
I
Poco a poco la piqueta incruenta
con parsimonia impertérrita
va abatiendo las paredes
y derribando recuerdos.
Poco a poco, paso a paso
se van evaporando recuerdos
tapados por los escombros
de los muros de los sueños.
Un retrato en blanco y negro
colgado en una pared
desconchada y mal pintada
me mira con un mirar muy severo.
Un escaño olvidado
en un rincón escondido,
el zapato que ha perdido
su compañero de sino,
un visillo descolgado
que el riel ha permitido
que abandonara su sitio.
Una ventana chiquita
que se desploma al vació
dejando en el paño un hueco
desangelado y frío.
Era esa, la humilde ventana
que abría mi vida al mundo,
que por ella yo veía
cruzar las noche y los día
y el cabalgar de la nubes
a la grupa de los vientos.
Por ella deje volar
mis ilusiones y sueños
y en ella me vi soñando
con el amor primerizo.
Un amor que fue a la vez,
platónico y muy efímero.
Un tabique abatido
por la indolente piqueta,
que deja abierta una grieta
por la que escapan recuerdos.
Ese enfermizo muro
erigido con barro y con yeso,
fue el mudo testigo
de amores y de dolores,
de risas, cantos y juegos.
Él que fue el indolente testigo
de felices nacimientos,
de días tristes de luto
por nuestros queridos muertos.
Con su caída dejo;
un vacío en el encuentro.
II
Van caminando los días
y el calendario cayendo
y el pasar de las noches y de los días
y del correr de los tiempos.
Y van cayendo,
las semanas y los meses
y yo espero;
con ella ya mi reencuentro.
Aquellos muros vacíos
que mis ojos vieron un día,
tienen ahora visillos y celosías
que dejan asomarse a la vida
y recuperar los sueños.
Y en esos muros nuevos
que ocupan lugares viejos,
vamos colgando recuerdos,
recuerdos lejanos, tiernos...
quizás; recuerdos añejos.
Y colgamos;
en esos tabiques nuevos
las ilusiones de antaño
y nuestros futuros sueños.
El tiempo que derribó los tabique
y cerró viejas ventanas,
ventanas, que ahora se abren
a otros tiempos,
a otras nubes,
a otras ilusiones,
a otros sueños…
Nubes que vuelan en vientos nuevos,
sueños que sueñan con tiempos nuevos.
Quizás esas nuevas ventanas,
vean otro horizonte y descubran otros cielos.
Quizás vean pasar amores que ya se fueron.
Quizás retornen las ilusiones,
las ilusiones que se perdieron.
Quizás un día yo desde mi ventana,
vea brotar en el rosal capullos nuevos.
III

Y yo recuerdo;
porque hay quien dice
que recordar siempre es bueno.
Recuerdo la vieja casa,
sus viejos cuartos,
y mi ventana que abría mi vida
al mundo externo.
Nunca la olvido, pues fue testigo
de mi existir y de mis sueños.

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