26 may. 2009

DÓNDE SE ENCUENTRA LA GLORIA


QUE ILUSO FUE AQUEL POETA.

Que iluso fue aquel poeta
que pretendió con sus versos
que este mundo se volviera
todo de color de rosa.

Pretendió que las ortigas
diesen flores de amapolas.
Que las espinas de un rosal
fuesen pétalos de rosa.
Que las violetas crecieran
en las ramas de un zarzal,
que los pinchos de una aulaga
tiernas florecillas fueran.
Que claveles y azucenas
cada día florecieran
en cañones de fusiles
y, de ametralladoras.
Que en las bombas y en las minas
su metralla siempre fuera
confeti y serpentinas
para aderezar las fiestas.
Que la soledad
para nadie existiera.
Que el llanto de los niños
en risas se convirtieran.
Que enmudecieran las armas
y el hambre ya no existiera.
Que las cárceles del mundo
nunca más puerta tuvieran.
Que iluso. Que iluso
era el poeta,
cuando en su inocencia
pretendió, que todo, todo.
Que todo; se compartiera.
Que compartiéramos todos;
risas, alegrías, fiestas...
y también compartiéramos;
tristezas, llantos, penas...
Las alegrías y las risas, si se
comparten son fiestas.
Los llantos y las tristezas
si se reparten no apenan.

Que iluso fue aquel poeta
que intento multiplicarse
para llegar a cualquiera
que de él necesitase
y compartir sus problemas.

El poeta esperaba que con
sus gestos y versos
el mundo entero entendiera;
que cuando lo compartimos
desterramos las tristezas.
Esperaba aquel poeta,
que el que sus versos leyera,
entendiera de una vez que;
la Gloria no es el cielo;
que, El Paraíso es la Tierra
Y solo; nosotros solos
haremos que en nuestra Esfera,
los llantos y las tristezas
en alegría se viertan.
Que iluso, que iluso
fue aquel poeta:

Desesperado el poeta
un día tiro a un pozo
su bolígrafo y su libreta
y abandono el bullicio
y se marchó a vivir
para siempre a la sierra,
y disfrutó como nadie
de la dicha más completa.

Que iluso fue aquel poeta
queriendo pintar el mundo

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