13 oct. 2009

LLUVIA BENDITA E INDOLENTE

A LA LLUVIA DE OTOÑO

La lluvia cae lentamente
con parsimonia infinita
sobre tejados marrones,
llenos de musgo insolente,
con tejas viejas y ajadas
por la inclemencia maldita.
Tejas; de pensamientos ausentes.

La lluvia, se desliza sobre ellas
hacia el abismo indolente,
golpea sobre las aceras,
impasibles insolentes
y los paraguas abiertos
dicen de la mucha gente.

Un día de otoño triste,
melancólico, indolente.
Un día de lluvia impenitente.
Unas aceras mojadas,
unas calles que son fuentes.
Y a esa lluvia bendita
van soportado la gente.

En una esquina esperando
estoy escuchando sones
de las canales tocando
en los timbales perennes.
Otro día está lloviendo
y se retiene la gente,
la lluvia va deslizando
los pensamientos dolientes.

Lluvia que mojas el mundo,
espera a que te seques
que por las calles camina
un otoño que se marcha
y un invierno que ya viene.

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