29 jul. 2011

UN CAMINO. UNOS VERSOS


El trazado marcado en esta ortofoto corresponde al tramo Villafranca del Bierzo - Santiago de Compostela.


La soledad del Camino.

El Camino estaba solo,
que sólo estaba el Camino.
Y me parece mentira
ya que por él caminaban,
muchísimos peregrinos.

El Camino estaba solo,

sólo, muy solo el Camino.
Aunque estaba lleno de gente,
pocos son, los peregrinos.

El Camino estaba muy solo,

qué solo estaba el Camino.
Esta foto marca el momento en el que entro en Galicia en la subida a O Cebreiro.

Qué triste está el Camino.


Llora el Camino a solas,
a solas llora el Camino,
por los montes y los campos.
Llora el Camino a solas
a solas llora el Camino
hace tiempo que no ve
pasar a los peregrinos.

El Camino llora a solas.
¿Por qué lloras tú Camino?
Si tus senderos están
llenos de caminantes,
repletos de peregrinos.

Oí decir que decían
que hay muchos "turiperegrinos"
Yo sé bien que no son todos,
también se; que si son muchos.

No llores más tú Camino,
que pronto quedaran solos
tus senderos y tus caminos.

Foto en la fuente Peregrina en el Camino hacia San Xil.

Camino, y no senderos.

Camino, sólo Camino
es lo que ve ante sí; el peregrino.

Cruzas aldeas pequeñas,
con humildes caseríos
lugareños que los miran
al pasar por los caminos.
Este paisaje se encuentra
en
Galicia el peregrino

Apenas habla con nadie
solo lo hace consigo mismo,
los árboles le dan sombra
al andar por los
caminos.

Sendero y no Camino
ve delante de sí; el peregrino.

Humildes templos de pizarra
viejas ermitas cerradas,
limosneros para animas,
cruceros en los caminos,
pequeños puentes de lajas,
fuentes que calman su sed
ramajes que les dan sombran
flecha que marca el destino.
El destino final; del peregrino.

Camino y no senderos
debiera ver ante sí; el peregrino.

En
Galicia el Camino
serpentea cual reptil
para alcanzar su destino.
Iglesia y cementerio de Mirallos.

El Camino y el cansancio.
Cada día que uno pasa
caminando hacia Santiago
ves más cerca tu destino
y los kilómetros más largos.

Santiago se hace esperar
el Camino se hace largo,
los peregrinos son muchos
y los cobijos escasos.

No importa el compartir
aunque sea el cansancio.
Pues cuando das de lo tuyo,
pesa menos la mochila
y es más fácil; el cansancio
soportarlo.

Cada día que tú pasas,
que tú pasas caminando
el Camino se dilata y
se acortaran tus pasos.

Comparte tú peregrino,
aunque sea; aunque sea,
solamente tu cansancio.
Puente de Furelo
Motivación para un Camino.
Es difícil el comprender
el motivo o los motivos
que llevan a caminar
hacia Santiago en Galicia
a las gentes sin fe y a los peregrinos.
Unos van por conocer
otras tierras, otros caminos.
Otros pretenden buscar
lo que jamás han perdido.
Otros quizás por orar
en la tumba del Apóstol,
de aquel Apóstol que fue
íntimo amigo de Cristo.
Otros quizás solo sean,
por aquello que han dicho
o en la tele lo vio, o que la tele les dijo.
Sea, como sea, cada uno que
camina por el Camino hacia Santiago,
debe tener su motivo.
Pie de un peregrino.
Desmotivado
Sigo esperando a que mis pies
devoren los kilómetros con voraz ansia
y llegar a la tumba del Apóstol
para poder postrarme ante ella y orar.
Orar en Santiago de Compostela.

Mi cuerpo se queja, una y otra vez
e intenta aguantar y enmascarar el
dolor y el cansancio que siente.
Dolor y cansancio que mi cuerpo
va acumulando a lo largo
de los
kilómetros caminados.

Los bellos paisajes gallegos son incapaces
de aliviar la dureza de los senderos,
de acortar el número de pasos
que hay que dar para hacer
un kilómetro y otro kilómetro.

El Camino se hace largo
y mucho más, cuando el Camino
no es ese Camino motivador
y este es; mi camino
y este es mi caso y mi destino.
Botafumiero al final de la Misa del Peregrino.
Final del Camino.

Es el final del Camino
algo que está deseando
que llegue, el peregrino.
Y cuando este final llega,
¿Qué sentirá el peregrino?

El peregrino, se siente
por una parte contento,
por otra parte vació.
Contento de haber llegado,
vació de que mañana,
ya no tendrá ante sí, más Camino.
Ya no verá más aquellos
que han sido por unos días
su sostén, su familia, sus amigos...
Ya no le
dolerán los pies,
no pasará por las mañanas más frío,
ya no buscará con ansia; un albergue, un cobijo.
Pero
sentirá la pena
de haber perdido el Camino.

Qué difícil es, para todo peregrino
dar por finalizado; su Camino.

Espero y es mi deseo
que todos y cada uno
de los muchos peregrinos
encontrase en su Camino
lo que han
venido a buscar
y jamás nunca han perdido.
Ese algo que sin saberlo
cada uno siempre lleva
y llevaremos consigo.


!Ultreia et suseia¡
Peregrinos
nos vemos en otro Camino.
Catedral de Santiago de Compostela.

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