1 mar. 2012

RELOJES Y SENDEROS

SON MI VIDA

El tiempo pasa en el reloj de la vida
y no se detiene ante nada ni ante nadie,
y la luz del sol alumbra y da color a mi vida
y la oscuridad de la noche cubre con su tupido manto,
las promesas no cumplidas,
los sueños no realizados, las frustraciones recibidas
y los amores no logrados.

Mis caminos, cual relojes de la vida
no se detienen ante nada,
ellos cruzan valle y montañas,
atraviesan extensas y fértiles vegas,
vegas donde el agua y el sol calientan
y sacian la sed de las tierras
donde los frutos del campo se solazan
y crecen ajenos a la vida que pasa.

Yo sigo mis senderos y acompaño
a mis caminos y sus sueños,
sin poner en duda sus destinos y sus criterios
y cuando me acerco a las encrucijadas,
nunca pregunto al sendero qué camino tomar,
ni donde mis senderos me han llevar.

El reloj de mi vida camina y no se detiene jamás
y camina siguiendo senderos que me han de llevar
a mi último hogar.

El reloj de mi vida no sabe parar,
el reloj de mi vida no tiene segundero,
no tiene agujas; ni horas que dar.

Un reloj que no da las horas,
unos sendero que no saben dónde van,
unos y otros son los que mi vida gobierna.
Unos y otros son mi vivir y mi verdad.

Espero que mi reloj de la hora exacta
cuando la tenga que dar,
y el sendero me lleve hasta mi última morada
y en las encrucijadas sepan
por dónde deben tomar.

Mi vida es un reloj que solo tiene esfera
carece de horario, de minutero y segundero,
carece de números que horas marcar.
Mis senderos no llevan a ningún sitio,
sus encrucijadas carecen de cruceros
que marquen los rumbos.
Mi vida no es nada, no tiene valor,
no tiene esperanza, ni tiene un mañana
con el cual soñar.

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