23 ago. 2012

GAVIOTA III

LA GAVIOTA RETORNO DE NUEVO.
Sobre el acantilado en una roca posada 
yo creo que vi mi gaviota amada, 
miraba ella con sus ojos tristes 
hacia el mar en calma, 
queriendo navegar en sus olas lasas.
Pero un golpe de mar inesperado 
la hizo volar hacia otro lado 
y yo no pude seguirla con mi vista 
ni comprobar si era ella, 
o quizás otra gaviota parecida.

La tarde ya caía y el sol 
se escondía tras las montañas 
y yo sin ver a mi amada alada padecía.

De nuevo volví a mi playa al día siguiente 
y observe una a una sus congéneres 
más yo no pude hallar a mi linda gaviota, 
aquella que voló una mañana 
y me dejo dolor en mi corazón 
y pena en mi alma.

Fijo mi vista en el vasto horizonte, 
observo los mástiles de las velas 
que recorren mi mar y en su mar vuelan, 
miro entre las espuma de las olas 
por ver si veo su linda silueta 
subir y bajar sobre las crestas 
de esas olas que vienen a mi playa 
y que regresan.

Los días pasan y con ellos 
se marcha mi esperanza 
de volver a tenerla entre mis brazos 
y poder acariciar, sus plumas blancas.

El verano se fue una mañana 
y el mar de dejo de ser un mar en calma 
y en una borrasca del otoño 
cuando mi mar se vuelve terca y brava 
sobre la arena de mi playa volví yo a encontrarla, 
allí, encontré varada en la arena 
a mi gaviota con sus alas mojadas y casi rotas, 
con su corazón desecho en mil pedazos, 
por un amor que creyó correspondido 
y solo, tan solo fue un romance de verano.

De nuevo paso conmigo el otoño, 
el invierno estuvo a mi cuidado 
y cuando los campos olieron a primavera 
y pensó que cerca está el verano, 
mi gaviota amada alzo su vuelo y se marchó 
cruzando el mar posada 
en el mástil más alto de un velero 
y no volvió hacia mí ni una vez, ni una vez más 
su mirada, ni su vuelo.

Mañana quizás, quizás mañana 
yo de nuevo vuelva a la playa 
para buscarla, 
quizás la encuentre entre las olas, 
quizás, tal vez sobre la arena 
con sus plumas mojadas. 
Y estaré a un mismo tiempo 
apenado y contento a la vez. 
Apenado de ver como no aprende a conocer 
a un amor, devoto y muy sincero, 
y alegre de nuevo estaré por tenerla entre mis brazos 
poder a acariciarla, curarla sus heridas, verla sus dulces sueños.

Quizás, tal vez mañana yo la encuentre
varada en la arena de mi playa.
Y una vez más yo creeré en el amor, 
en la suerte y en los sueños.
 

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA RODRI:
CADA GAVIOTA QUE ESCRIBES, ES MAS HERMOSA QUE LA ANTERIOR.¿CÓMO PUEDO CONTESTARTE? NO SE. ¿COMO SEGUIR TUS PASOS? ¡QUE MARAVILLOSO SER HUMANO ERES! Y COMO TE ADMIRO.
POR ALGO ERES MI POETA PREFERIDO. MAÑANA SUBIRÉ ESTA OTRA GAVIOTA A MI BLOG. SI NO TE CHOCA, Y TE LA CONTESTARÉ.

TU AMIGA, QUE TE QUIERE MUCHO,
EVA