31 oct. 2012

ME DESPERTE...

 LLORANDO…


Me desperté llorando una vez más, 
una noche en que el invierno pasaba 
y era ya noche, muy noche, noche cerrada 
la madrugada aún no se vislumbraba.

Me desperté llorando:
Nunca sabré yo porqué,
por qué causa yo lloraba
y jamás yo recordé aquel sueño que soñé,
que soñé de madrugada.
Sueño que fue la causa y el motivo
de mis lágrimas derramadas.
No puedo yo recordar el porqué
por qué aquella noche de invierno,
yo me desperté y lloraba.

Mis mejillas regadas por dos ríos caudalosos,
ríos de agua salada que de mis ojos manaban.
Lágrimas que derramadas fueron,
quizás fuese por un desengaño de amor, 
mas yo ese amor no recordaba,
quizás fuesen lágrimas de decepción, 
más no recuerdo ninguna ilusión ajada,
quizás por una soledad no anunciada,
mas solo, nunca jamás yo estaba.
Y las lágrimas mi rostro cursaban.

Aquellas noches pasé mis angustias,
mis desesperanzas, mis llantos desconsolados,
sin saber lo que pasaba.
Yo pensaba y pensaba 
intentando recordar, 
sentado sobre mi cama
y mis lágrimas empaparon
aquella blanca almohada.

Mi corazón constreñido,
mi alma importunada,
mis angustias, mis pecados,
atenazaban mi ánima.

Jamás yo descubrí, el porqué;
de aquella noche en que yo lloraba,
lloraba sólo en mi habitación, 
sobre mi blanca almohada,
en silencio yo lloraba.

Aquellas lágrimas injustificadas,
aquellas noches; noches pesadas,
aquellas angustias que mi alma abrasaban,
quemaron mi corazón y atribularon alma.

La luna llena, la luna blanca mi amiga 
que camina sobre alfombra de plata
luna que te asomas con sigilo 
al quicio de mi ventana. 
La amiga luna fue testigo de mi llanto, 
ella ilumino mi cara 
y llevo a mi corazón 
la calma y la esperanza
que yo tanto ansiaba.

Luna llena mi amiga. Luna blanca
compañera de mis noches
testigo de mis esperanzas.

La luna nueva, luna escarlata 
caminas sobre arreboles de sangre 
de dolor y desesperanzas.
Esa luna no puede ya consolarme; 
esa luna ya no me mira a la cara
ni sabe de mis angustias,
ni de mis dolencias del alma.

Han pasado muchos días, 
muchas noches que no trajeron la calma, 
y yo sigo recordando mis lágrimas derramadas.
Lo intento, más yo no puedo acordarme 
del sueño que mis lágrimas engendraran.

Luna llena, luna blanca, amiga mía, 
ya no pasas por mi casa 
ni te asomas para verme en mi cama.
Te fuiste y me dejaste muy solo
intentando recordar el sueño de mi desgracia.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA RODRI:
ES MARAVILLOSA TU POESÍA. ¿QUE MÁS PUEDO DECIRTE? SABES BIEN, QUE VIVO ENAMORADA DE TU OBRA. ¡SIMPLEMENTE MARAVILLOSA!
CADA PALABRA, CADA IDEA, ES UN VIAJE POR EL MUNDO DE LOS SUEÑOS, DE LOS RECUERDOS DE LA VIDA.
ESPERO APRENDER MUCHO DE TI.
RECIBE UN GRAN ABRAZO DE TU AMIGA AMERICANA, EVA MARGARITA