27 may. 2013

EL ROMANCE DEL VIEJO ROBLE



ROMANCE DEL VIEJO ROBLE 

Cerca de la fuente que del Roble llaman, 
hay un viejo roble que abre sus ramas, 
para con su sombra refrescar el agua.

Ese roble viejo sabe de batallas; 
de amores y engaños, de vidas truncadas. 
Ese roble viejo, si un día hablara; 
Podría contarme muchísimas batallas,
Un día de agostos que el sol calentaba 
y bajo su sombra yo me refrescaba, 
el roble me dijo que yo le escuchará.

Con esa voz que solo se escucha entre esas ramas,
esa voz tan grave, que sus hojas hablan, me dijo:
Hace mucho tiempo; por aquí cruzaban 
tropas aguerridas y grandes mesnadas, 
de moros y cristianos que en guerra andaban. 
Más tarde aquí pasaron hermanos y hermanos 
hijos de esta vieja España que entre sí luchaban.

También y un día vi, cómo enamoraba 
un joven pastor a una linda zagala. 
Ella era; la hija pequeña del terrateniente 
para quien el joven pastor pastoreaba.
Vi, cómo se querían y cuánto se amaban.
Vi, que un padre celoso de su gran tesoro, 
de raíz cortaba, aquel lindo amor que ya germinaba. 
Cortó de raíz aquel puro amor del joven pastor 
con su hija amada.

Pasaron los días, semanas y meses, 
años, muchos años hacia que pasara 
y un día, cuando eran viejos ambos 
se rencontraban bajo la fresca sombra 
de este viejo roble que les esperaba. 
Junto a la fuente se rencontraron 
el viejo pastor y su dulce amada.

El pastor ya anciano no pastoreaba, 
volvía cada tarde para beber de la fresca fuente 
y bajo mi sombra él descansaba, 
soñaba con lo que hubiese sido su vida 
al lado de su soñada amada.
.
Ya no era pastor, ahora era él dueño 
de dehesas, de pastos, de huertas y besanas.
Y bajo mi sombra le vi muchas tardes 
que el viejo lloraba mientras recordaba 
aquellos amores que tanto añoraban, 
y nunca, nunca olvido a su niña amada.
Y bajo mi sombra se fue haciendo viejo, 
siempre solitario, muy solo él estaba.

Una tarde de agosto cuando el sol calienta 
y goza de buena salud la densa galbana, 
él bajo mi sombra sentado estaba.
Llegó una señora que se acercó a la fuente 
sin mediar palabra.

Ella se sentó a escuchar el canto de sus frescas aguas. 
Pensó en otros tiempos que tanto añoraba 
y con cada recuerdo un suspiro de su alma escapaba.

Ambos se miraron y en esa mirada, sintieron ambos, 
aquella mirada que tanto, tanto ellos añoraban.
Ambos bajaron sus ojos al suelo, 
fueron incapaces de aguantar aquella mirada, 
y nerviosos pensaron, que estaban soñando, 
que era imposible, que soló, tan solo soñaban.

No se dirigieron ninguna palabra, 
él, se marchó primero sin decir palabra 
y bajo mi sombra ella sola, sola se quedaba. 
 No supieron ver lo que tanto tiempo
ambos deseaban.
Fueron incapaces de reconocerse en una mirada 
y se quedaron ellos, con sus viejos recuerdos 
y sus añoranzas.
Nunca más volvieron para rencontrarse debajo mis ramas.

Ese viejo árbol guarda los secretos que la fuente canta 

y para oírlos hay que escucharlos con esos oídos 
que solo tienen, tan solo los tienen las más puras almas. 


1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

HOLA RODRI:
TU SIGUES ESCRIBIENDO ASÍ Y ME MATAS.

ESTOY QUE NO PUEDO ESCRIBIR.

MIS OJOS ESTÁN NUBLADOS POR EL LLANTO Y SOLO PUEDO DECIRTE: COMPRENDO TUS ¡VIVENCIAS O RECUERDOS O SUEÑOS!

SABES LLEGAR AL ALMA Y HACES QUE CADA VIBRA DE NUESTRAS ALMAS;DE LOS QUE TE LEEMOS. SE EXTREMESCA.

ERES UN POETA MARAVILLOSO... MAESTRO.
UN GRAN SALUDO DE TU AMIGA,EVA.