25 jun. 2013

ENCUENTRO CASUAL

 AROMAS DE TU CUERPO EN MI ALMOHADA.




Quizás mañana yo despierte, despierte de nuevo en mi cama. 
Quizás aún yo aún pueda oler tu perfume en mis sábanas. 
Quizás esto sea, sea quizás sea mañana.
Pero hoy, yo he despertado y apenas se veía, 
apenas se veía la luz del alba entra por mi ventana 
y tú, tú estabas dormida, dormida a mi lado en mi cama.
Contemple tu rostro bello que en la penumbra 
apenas respirabas, contemplé tus cabellos suaves 
cubriendo la almohada y así pasé las horas,
las horas que traen la alborada.
El tiempo en las rendijas ya se notaba, 
la luz de la mañana era el reloj que el tiempo me marcaba.

Tú te despertaste parecías asustada, 
tú no sabías bien dónde tú estabas, 
me miraste cual miras a un extraño 
que encuentras en tu casa. Pero esta, 
esta no era tú casa, era mi casa 
y mi habitación y mi cama, 
aquella en la que hacía solo unos minutos 
tú a mí con frenesí me acariciabas.

¡Hola, buenos días! 
Dijiste mientras tú te desnudabas.
Una ducha fría, una suave toalla, 
un café sorbido en la cocina 
y después tú con un ¡Adiós, nos vemos! 
tú con llegaste te evaporabas.

Hoy he vuelto de nuevo aquel lugar 
donde un día yo a ti te encontrara. 
La barra del café está vacía, 
el barman de ti no sabía nada, 
pedí un café igual que hice aquel día, 
miraba a la puerta, por ver si tú entrabas. 
Pase la tarde allí sentado, 
el café en la taza enfriaba y tú, 
tú no venías, tú te demorabas.

Quizás aún pueda yo oler 
el aroma a tu cuerpo en mi almohada.
De ti solo recuerdos tus caricias, 
tu voz que en mi oído susurraba, 
recuerdo el suave tacto de tus cabellos 
esparcidos sobre la almohada, 
recuerdo tu cuerpo estremecerse 
cuando tú a mi te entregabas.

Un día y otro he vuelto yo al viejo café 
donde una tarde yo a ti te encontrara. 
Nunca más puede encontrarte, 
nunca más de esto hace ya semanas.

Quizás aún yo pueda oler,
oler, el aroma de tu cuerpo en mi almohada.

1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri:
Este poema tiene un no se que de añoranzas.
Cuando un encuentro es así. Es pasajero. Es una aventura... Más común en los caballeros, que en las damas. Pero es una aventura.Y aunque alguno de los dos quede prendado del otro. Jamás el verdadero amor, los unirá. Pero es hermoso también, escribir sobre ello y recordarlo con la ternura que tu lo haces en tu poesía.
Felicitaciones Maestro. ¡Eres, genial!
Un abrazo de tu amiga, Eva.