21 jun. 2013

SER PEREGRINO...

... A SANTIAGO.




Cuando ante ti se abre un camino casi infinito, 
cuando solo te espera al final de una dura jornada 
un humilde refugio, 
cuando encontrarte con alguien en el camino 
es una alegría y con esta persona 
tú hablas le sientes cercano entrañable 
y aún siendo ambos unos extraños 
os contáis vuestras penas de peregrinantes.
Cuando en la soledad del páramo
te sientes tan insignificante, cuando en medio 
del bosque estas a merced de todo y de nadie, 
cuando subiendo una loma, 
la cima se nos hace casi inalcanzable, 
cuando los pueblos en la vasta meseta que ves 
a lo lejos es casi imposible el darles alcance, 
cuando un puente muy viejo, muy viejo 
con sus piedras gastadas por el paso del tiempo 
y las botas de los penitentes, 
te lleva de una orilla a otra orilla 
de la impetuosa corriente, 
cuando tú te sientas pequeño, pequeño
 ante el ara de un templo al lado de este Camino.

¡Entonces amigo tú, tú eres un peregrino!

Peregrino de este Camino, que va a Santiago, 
Camino que lleva consigo las penas y glorias 
de cada peregrino.
Peregrino que consigo lleva todas sus alegrías 
y también sus penas. 
Peregrino que al caer el día busca compañía 
y una vida nueva.
Peregrino que con el alba esta en el camino 
haciendo su etapa cual si fuera esta la primera 
y contempla el campo sembrado de trigo 
y las verdes vegas y los pueblos por los que él pasa 
y en ellos encuentra refugio, y la fuente 
que calma su sed verdadera.
Peregrino que consigo llevas, todo lo que posees, 
desde tus riquezas hasta la mortaja en que un día yacerás.

Peregrino que al llegar a Santiago 
te sientes gozoso de haber conseguido, 
llegar hasta el templo y orar a tu amigo 
que está en el altar.
Peregrino que una vez que tu camino lo has concluido 
te sientes vacio de dejar esparcido 
por este sendero que has recorrido, 
trozos de tu vida, historias contadas, 
historias vividas, historias soñadas, 
también historias que han sido 
ellas compartidas.
¿Y mañana qué, qué va a ser de mi? 
¿mañana cuando yo despierte sin tener que andar?
Peregrino, que tu vida no volverá a ser igual 
que lo era, antes de tú caminar.

Peregrino que a Santiago caminas, 
camina despacio, no tengas tu prisa, 
que el Camino es paciencia, dolor, 
compartir lo que llevas en tu mochila y en tu corazón, 
compartir el cansancio y también amor 
y siempre, siempre compartir la sonrisa 
y toda tu atención.

Peregrino; camina, camina, camina sin prisa 
que Santiago espera, él no tiene prisa, 
sabe que tú llegas y le gusta verte entrar 
en su templo con una sonrisa, 
corazón alegre y tu alma transparente y cristalina, 
como el agua de la fresca fuente.  
Si miras con atención, cuando estés en Misa, 
veras a Santiago mostrar en su rostro sereno 
una tibia sonrisa a los peregrinos que están
orando en su misa.




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