3 oct. 2013

ENCUENTRO CASUAL



PRETÉRITOS RECUERDOS
 
Perdido entre la gente un día por mi ciudad caminaba, 
me cruzaba con la gente que apenas yo miraba, 
caminaba embebido, en mis pensamiento estaba, 
cuando te vi yo cruzar, cruzaste ante mi cara, 
mas no me fijé en ti, solo te vi que pasabas.
Seria quizás el aire, el aura que tú llevabas, 
quizás fuese tu aroma, los efluvios que soltabas, 
quizás fuese mi instinto, alguna de estas cosas 
me hizo volver la cara y pude yo darme cuenta 
de que tú, tú también volvías la cara y se cruzaron,
se cruzaron nuestras muy tiernas miradas.

Seguí mi camino y no me volví a mirarla, 
pero soñé encontrarte en cada esquina al doblarla, 
esperando en un semáforo, paseando en las plazas, 
mas nunca te yo encontré, mas nunca; yo logre 
olvidar tu mirada, ni tu cuerpo aun de niña
ni tu cara sonrosada, ni tu melenita rubia 
cayendo sobre tu cara.

Perdido entre la gente un día yo caminaba, 
y tuve que yo cruzarte y tú volver la mirada, 
entraste dentro en mi mente y moraste en mi alma 
y nunca fui yo capaz de olvidar ese encuentro casual 
y aquel instante del cruce de las miradas. 
Un día y otro día vuelvo a cruzar aquella plaza 
donde aquel día casualmente nos cruzamos 
y volvimos nuestras caras.

Han pasado los años, la vida ya se me escapa 
y aún sigo soñando con volver a ver tú cara,
y cruzar nuestras miradas. 
Sé que hoy serás una mujer madura con tu vida avanzada, 
quizás con hijos casados, serás abuela por tus nietos adorada, 
quizás ya peines, como yo peino, canas, canas.
Me gustaría contigo hablar, me gustaría que a mí tú me contaras
sin volviste a pensar en aquel encuentro casual 
que nos hizo volver la cara
y hacer que por un instante nuestras miradas ese día se cruzaran.

No sé, cómo pudiste entrar y morar dentro de mi alma, 
en ella tú te quedaste, más nunca fuiste olvidada, 
me gustaría encontrarte, hablarte y que tú me hablaras, 
más sé que es imposible, sobra el recuerdo, 
faltan las palabras, sobra el encuentro al cruzar la plaza.

Todo esto ocurrió hace ya más de cincuenta años 
un día que por mi ciudad ajeno yo caminaba.



1 comentario:

Eva Margarita Escobar Sierra dijo...

Hola Rodri:

Muy lindo. ¡Que cosa curiosa! Todos hemos vivido una historia parecida y linda.

Sigamos soñando, para poder vivir.

Un abrazo de tu amiga, Eva