7 oct. 2013

EL VIAJE




EN TREN

Un nuevo día despierta entre nubes altas
y nieblas quietas, 
en el lejano horizonte, entre las altas montañas 
el día asoma.
Un tren devora railes por las tierras españolas, 
entre bosques de pinos, hayas, castaños, enebros;
bosques donde las nieblas sueñan, moran las lluvias
y duermen los vientos.

Por valles de fértiles tierras donde habita el sol 
y se tienden los prados, sestean las huertas, 
tierras; sembradas de hortalizas, verdes, verdes;
exuberantes de frescas. 
En tierras llanas y altas el tren se desliza y vuela,
tierras de cereales de rastrojos plenas.

En estaciones perdidas de los pueblos 
de esta tierra, 
las gentes besos se daban y se decían adiós 
con la voz entrecortada,
con lágrimas en el alma, angustia en el corazón 
al decir; adiós, adiós.
Un adiós es repartir, el corazón siempre en dos.

Un pueblo y otro pueblo en las mesetas perdidas, 
un palacio, un castillo, una vetusta masía, 
varias humildes cabañas por esos campos perdidas, 
veo como se deslizan a través de mi ventana 
mi ventana vacía al campo me abría 
y me parecía que volaban mientras el tren más corría.

Campos de árboles frutales, olivares andaluces 
con aceitunas rosadas,
los perales riojanos con sus lágrimas adornados, 
melocotones murcianos con su piel de terciopelo, 
los manzanos asturianos esperando al sidrero, 
los castañares bercianos que pronto llega el magosto, 
Galicia con sus carvallos plenos de viejos secretos,
las encinas extremeñas reinas que son de las dehesas,
están presente en los campos españoles 
que se adornan con los soles 
se tapizan con las flores y se alumbran con estrellas.

Un río nos acompaña con sus aguas cantarinas 
llenas de chispas y de gracia parece 
que en vez de correr patinan
y ríen y la vez cantan mientras al tren acompañan 
por las cárcavas profundas donde habitan las águilas.

El tren sigue sus caminos y aminora su marcha 
va subiendo lentamente del valle a la montaña, 
las montañas verdes, verdes las montañas,
de los montes de mi España.

Mi tren devora railes en las tierras castellanas 
y en él van dos peregrinos camino de sus destinos, 
un destino y un mañana que en estas tierras han escrito.

El tren va devorando caminos por los campos de España
son los edenes perdido que encontrare yo mañana 
mientras viajo contigo por los valles, las mesetas, 
las montañas...

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