Hoy he mirado al campo desde mi ventana,
el campo, esos campos que rodean mi casa,
en ellos he visto a la primavera que muy silenciosa
sin decir palabra en ellos ha plantado su bella morada
y por el campo alegre y despreocupada,
corre, pinta, canta, salta, campa.
He visto los campos níveos de
margaritas blancas,
y encajes en oro que otras me mostraban,
laderas de almendros
verdes, en la lontananza
que muestran su tierno verdor
y sus plumas tiernas y aún casi blancas.
He vistos a ejércitos de abejas
libando el néctar
de los aguacates que ya floreaban,
penachos de flores los
mangos mostraban,
y el campo completo de hierba frondosa,
verde, verde, verde su suelo alfombraba.
Escuché al arroyuelo como él cantaba,
y
vi las mimosas que lo acompañaban
vistiendo sus galas de fiesta,
teñidas de gualda completas estaban.
Era ese el cuadro el que me mostraba
el
vasto horizonte desde mi ventana.
Me senté un momento contemplando
el
lienzo que ante mi estaba
y escuché, el alegre trino de una calandria
que hacia
su nido junto a una lada.
En un cardo alto que ufano se mostraba
se habían posado un par de jilgueros
que alegre cantaban,
se hacían carantoñas y mimos se
daban
el uno y el otro en cortejo estaban.
Una perdiz roja en una costana,
con
ansia y con mimo hacia su llamada
a una compañera que lejos estaba,
la ofrecía
su nido estaba nerviosa
por si no aceptaba.
He visto desde mi ventana el lindo
paisaje
que muestran mis campos vestidos de gala,
su diseñador es la primavera que llego
a
mis campos de hoy para mañana.
Cerré ambos ojos por ver si soñando estaba
y hasta mi llegaron las dulces fragancias
del blanco azahar que me embriagaba,
del jazmín florido olor que
empalaga,
del fuerte romero, de las duras jaras,
de bello cantueso, aromas de espliego,
y el tierno aroma de la fina lavanda,
los verdes olivos que hacen su parada en el horizonte
me muestran sus menudas flores,
tan lindas, chiquitas, que muchas sobraban.
Contemple a las tórtolas en cables posadas,
con cuanta ternura ellas se
arrullaban
y a las palomas volar en bandadas,
ya los estorninos ya se retiraban
a las vastas dehesas donde ellos tienen
en cada encina sus casas guardadas.
La noche me encontró mirando este cuadro
de tanto colorido de belleza innata,
me encontró escuchando esas melodías
que uno escucha sin darse ni cuenta,
me encontró extasiado con esas aromas
que emanan del campo y el aire transporta.
Mis campos floridos, es la primavera,
que se ha asentado sin que yo me diera,
me diera ni cuenta de que había llegado.
Es la primavera que ha pintado un cuadro
que yo lo contemplo, lo huelo, lo escuchó
desde mi ventana si un día yo la abro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario