28 abr 2014

MAÑANA CUANDO DESPIERTES

MAÑANA.
Mañana cuando tú despiertes 
yo no estaré en tu ventana, 
me habré ido muy temprano 
con la luz que anuncia el alba.

Mañana cuando tú duermas 
yo no velare tus sueños, 
ni mitigaré tus ansias, 
ni espantare yo tus miedos, 
ni hablaré contigo en sueño, 
ni tendremos más encuentros
en esas noches, tus noches
tan largas como marañas.

Mañana al despertarte 
y mirar por tu ventana, 
veras un cielo muy limpio 
con algunos cumulonimbos 
que anuncian que el buen tiempo,
que nuestro tiempo se acaba.

Mañana ya no leerás mis versos, 
ni soñaras más conmigo, 
ni nos verán caminar 
por la playa agarraditos. 
No veras mis gaviotas 
posadas sobre las jarcias 
de aquel velero que zarpó, 
cruzando un mar hechicero, 
que lo llevo a otro puerto,
al puerto del desconsuelo.

No veras mi rostro quemado
por el sol de la montaña, 
ni mi cuerpo sudoroso 
por las largas caminatas.

Mañana cuando despiertes 
y te acurruques en tu cama, 
veras un sobre lacrado 
encima de tu almohada.

Léelo con mucho detenimiento
que dentro del mismo guarda, 
un adiós, un hasta siempre. 
Ya que hasta nunca es muy largo 
y nadie sabe si acaba.
Y aunque nunca es mucho tiempo, 
nunca, nunca es; 
una palabra muy falsa.
Nunca tiene un inicio 
y nadie sabe si nunca, 
si nunca es un principio.

Si tú escuchases mis versos,
si mis versos a ti te hablaran 
lo harían con voz muy tenue,
con unas tristes palabras. 
Te dirían qué me fui lejos, 
muy lejos de nuestras playas. 
Te dirían que surque mares, 
mares con puertos, 
con ensenadas y playas, 
te dirían que mis pies 
hollaron altas montañas, 
y recorrieron los valles 
que dentro de ellas guardan.
Todo lo hicieron por ti,
más sin ti, lejos de ti, 
sueño; que un hay un mañana

Te dirían, te hablarían
mis cuatro versos de nada, 
que tú, no me verás mañana.
No veras; 
ni mi rostro envejecido, 
ni mi sonrisa apagada,
ni mis cabellos blanquecinos,
mis cabellos ya son canas.
No los veras tú de nuevo,
a través de tu ventana.

Mañana cuando despiertes 
acorrucarte en tu cama, 
y con los ojos cerrados, 
escucha tú a la mañana 
que te dirá que me he ido,
te dirá que no hay futuro conmigo, 
te dirá que no, 
que no habrá nunca un mañana,
un mañana, para vivirlo conmigo.

Mañana cuando despiertes,
intenta soñar despierta 
que la mañana es muy larga
y las esperanzas ciertas.

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