Mañana
cuando tú despiertes
yo no estaré
en tu ventana,
me habré ido
muy temprano
con la luz
que anuncia el alba.
Mañana
cuando tú duermas
yo no velare
tus sueños,
ni mitigaré
tus ansias,
ni espantare
yo tus miedos,
ni hablaré
contigo en sueño,
ni tendremos
más encuentros
en esas
noches, tus noches
tan largas
como marañas.
Mañana al
despertarte
y mirar por
tu ventana,
veras un
cielo muy limpio
con algunos cumulonimbos
que anuncian que el buen tiempo,
que nuestro tiempo se acaba.
Mañana ya no
leerás mis versos,
ni soñaras
más conmigo,
ni nos verán
caminar
por la playa
agarraditos.
No veras mis
gaviotas
posadas
sobre las jarcias
de aquel
velero que zarpó,
cruzando un
mar hechicero,
que lo llevo
a otro puerto,
al puerto
del desconsuelo.
No veras mi rostro quemado
por el sol
de la montaña,
ni mi cuerpo
sudoroso
por las
largas caminatas.
Mañana
cuando despiertes
y te
acurruques en tu cama,
veras un
sobre lacrado
encima de tu
almohada.
Léelo
con mucho detenimiento
que dentro
del mismo guarda,
un adiós, un
hasta siempre.
Ya que hasta
nunca es muy largo
y nadie sabe
si acaba.
Y aunque
nunca es mucho tiempo,
nunca, nunca
es;
una palabra
muy falsa.
Nunca tiene
un inicio
y nadie sabe
si nunca,
si nunca es
un principio.
Si tú
escuchases mis versos,
si mis
versos a ti te hablaran
lo harían
con voz muy tenue,
con unas
tristes palabras.
Te dirían
qué me fui lejos,
muy lejos de
nuestras playas.
Te dirían
que surque mares,
mares con
puertos,
con
ensenadas y playas,
te dirían
que mis pies
hollaron
altas montañas,
y
recorrieron los valles
que dentro
de ellas guardan.
Todo lo
hicieron por ti,
más sin ti,
lejos de ti,
sueño; que
un hay un mañana
Te dirían,
te hablarían
mis cuatro
versos de nada,
que tú, no me
verás mañana.
No
veras;
ni mi rostro
envejecido,
ni mi
sonrisa apagada,
ni mis
cabellos blanquecinos,
mis cabellos
ya son canas.
No los veras
tú de nuevo,
a través de
tu ventana.
Mañana
cuando despiertes
acorrucarte
en tu cama,
y con los
ojos cerrados,
escucha tú a
la mañana
que te dirá
que me he ido,
te dirá que
no hay futuro conmigo,
te dirá que
no,
que no habrá nunca un mañana,
que no habrá nunca un mañana,
un mañana, para vivirlo
conmigo.
Mañana
cuando despiertes,
intenta
soñar despierta
que la
mañana es muy larga
y las
esperanzas ciertas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario