18 abr 2014

PRIMAVERA EN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA



PRIMAVERA EN MI PUEBLO.
Han vuelto las golondrinas a posarse en mi ventana 
y con barro hecho con lágrimas ellas cuelgan sus nidos 
de las paredes más altas.

En las calles de mi pueblo se pasea el silencio, 
solo se oyen al alba el retumbar de tambores, 
el gritar de las trompetas, el dulce hablar del clarín 
y el llanto de las saetas.

Por la estrecha callejuela va el trono de la virgen 
de la Virgen Macarena, que va rozando balcones 
y moviendo con su fuerza, los geranios olorosos 
que de los balcones cuelgan. 
Un clavel rojo de sangre se enganchó a su corona,
él quiere penitenciar con la Virgen Macarena.

La Virgen se balancea a cada paso que dan 
los sufridos costaleros que bajo el trono van.

En el silencio de la noche se oye la voz potente, 
la voz del capataz que libra un balcón saliente, 
que salva un clavel colgando de la ventana siguiente, 
y en un tramo muy estrecho da las ordenes pertinente
para que el trono no toque las paredes adyacentes. 

Se oye la voz potente del capataz que les dice: 
¡Al Cielo con ella! Y la Virgen se eleva al cielo, 
como queriendo alcanzar a las brillantes estrellas.

La Virgen va caminando con su paso vacilante, 
con sus candelas luciendo, con su manto y estandarte 
con su corazón traspasado por los dardos del dolor
y en sus manos temblorosas un pañuelo bien bordado 
que las mujeres pusieron para que enjuague sus llantos, 
sus llantos que son los nuestros. 
Llantos de nuestros pecados.

La Virgen cada año en primavera va recorriendo las calles 
de nuestros pueblos y aldeas. 
Recorre calle por calle, cada plaza, cada templo 
va buscando a su Hijo, que de noche lo prendieron.

Los tambores ya redoblan es el dolor; Cristo ha muerto, 
los clarines con sus dulces notas ese dolor amodorra, 
las trompetas se derraman con su llanto gritan y claman
es el llanto de un pueblo al que la han matado su Mesías. 
Son las lágrimas de la Virgen de la Virgen Macarena 
que a su hijo no encuentra y ella, a la esperanza se aferra.

Desde un balcón en lo alto se escucha 
el cantar de una saeta, una letra quejumbrosa 
que le dice a la Virgen, que no tenga tanta pena, 
que su Hijo Jesucristo volverá con Gloria nueva 
para dirimir al mundo, perdonando sus pecados 
y venciendo a la muerte por la que Él ya ha pasado.

La alborada va llegando, los cirios se consumieron, 
La Soledad caminando está llegando a su templo, 
la gente va en silencio y los tambores tronando, 
los clarines van; a la mañana llamando 
y las trompetas gritando con sus toques expresando 
el dolor de todo un pueblo por las calles paseado.

La Semana Santa en España, en tu pueblo y en mi pueblo, 
tronos que van procesionando por las calles van orando 
los cofrades y con ellos todo un pueblo.

Tambores, clarines, trompetas, olor a cera quemada, 
olor a incienso que embriaga, a claveles reventones 
a esos rojos geranios, colgando de los balcones. 
Olor a romero y a tomillo que van alfombrando el suelo
por donde pasa el trono que transporta a la Virgen 
o al Cristo, El Nazareno.

Semana Santa y sus pasos, sus rezos y sus plegarias, 
sus saetas que son la oración que el pueblo a su Dios
y a su madre la Virgen, el pueblo les cantan.
Semana Santa, en mi pueblo, en tu pueblo. 
Semana Santa en España la fe del pueblo llano
que por las calles arrastra su devoción y sus penas,
cada año cuando llegan, las golondrinas primeras,
las golondrinas que anuncian una nueva primavera. 
La primavera a España, trae golondrinas a los balcones, 
flores a los prados verdes, lluvias que irrigan los campos, 
llena el aire de olores a jazmines y a romeros, a cirios encendidos, 
y ese olor a incienso que embriaga las naves de los templos. 


No hay comentarios: