Hoy te diré amor mío que lo senderos
andados,
eran senderos antiguos que han sido muy trajinados,
por peregrinos
antiguos, por soldadescas andando,
por carreteros que caminan tras los cantos de sus carros,
arrieros que con sus voces a sus
recuas van llamando.
Te diré cariño mío que mis pasos me han
llevado
a través de montes altos, de valles muy, muy profundos
que por ríos son
regados.
Te diré princesa mía, que mis huesos
descansaron
en refugios muy humildes en camastros desvencijados,
en colchones
bendecidos por más de mil y un lampo.
Yo te diré amor mío que mis rodillas
se hincaron
ante altares donde están los más venerables santos,
aras donde han rezado, millones de peregrinos
a través de muchos años, templos donde han rezado
reyes, príncipes, caballeros y también santos,
santos que un día peregrinaron.
Amor mío. Mis caminos son los tuyos,
cuando por
ellos yo ando tú siempre vas a mi lado.
Yo nunca me encuentro solo aunque ande
solitario
por los caminos perdidos que atraviesan esos campos.
Sigo, sigo yo caminando para descubrir
caminos,
que salvan montes muy altos, que atraviesan
densos bosques de árboles ya milenarios,
senderos que junto a ríos muy juntos van caminando
mientras que los ríos riegan, esos muy fértiles campos.
He caminado por campos que de grises los
pintaron,
campos de color verde, verde color de esperanza,
que serena al contemplarlos,
otros campos que el sol con oro los ha pintado.
Tierras de pan llevar, donde el trigo
está granando,
trigo que más tarde será pan, una vez lo han torturado
y él pan; será ese manjar con que las mesas soñaran.
Como ves cariño mío, sigo yo por el
camino
ese camino que me llevará hasta ti
y junto a ti, encontrare mi destino.
Mi destino eres tú que te encuentras
al borde de los caminos que un día yo seguí
para encontrarte a ti y juntos permanecer
para siempre muy unidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario